El tiempo es un suspiro, un instante que se escapa entre los dedos sin que podamos retenerlo. Vivimos envueltos en la rutina, creyendo que el mañana es una certeza, cuando en realidad es solo una posibilidad.
Nuestra existencia no se mide en los años que vivimos, sino en la huella que dejamos. No somos eternos, pero nuestros actos sí pueden serlo. Un gesto amable, una palabra de aliento, una acción que inspire a otros... Todo lo que hacemos tiene un eco que resuena más allá de nuestro...