Syberia

Syberia

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Memorias de Kate Walker
By Runa
Recomendada tanto para los que se hayan pasado el juego como para los que lo estén empezando.
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Prólogo
Ubicación: Vadalinele, Alpes Franceses, año 2002
Objetivo: Adquisición de Manufacturas Voralberg por parte de Universal Toy's Company, lider mundial en la fabricación de juguetes.
Sujeto de contacto: Anna Voralberg, gerente y dueña de Manufacturas Voralberg
Encargo de misión: Bufete de Abogados Marson & Lorson
Agente encargado: Kate Walker, representante y abogado del Buffet.

Señorita Kate. Disculpe Señorita Kate. Quedan menos de dos kilómetros para llegar a Vadalinele. Ya estamos llegando...
Le agradecí al taxista su aviso mientras el verde frondoso de los arboles inundaba mi vista. Ibamos por una carretera de piedra muy bien construida. Las hojas secas de los árboles se acumulaban en algunos lados formando pequeñas dunas. Yo estaba lista y con ánimo para realizar mi trabajo profesionalmente, disfrutando a la vez de la belleza del ambiente calmante que se respiraba.

Al llegar al pueblo empezó a llover, y la humedad en el ambiente era bastante alta.
Me quedé maravillada. Resultaba un pueblo acogedor y bien fundido con la naturaleza, a pesar de lo importante que fué gracias a su industria de autómatas en todo el mundo. Un gran campanario en una colina al fondo vigilaba toda la zona con cierto magnetismo.

Transcurriamos a 25 km/h por la caretera que cruzaba el pueblo. las casas resultaban ser arquitectonicamente muy singulares. Y en el fondo pensé que este trabajo sería muy especial e iba a salir fenomenal.

Enseguida localizé al fondo la fábrica de autómatas a la derecha. Pequeña pero imponente, en ese momento me ♥♥♥♥ las pilas.

Pasamos la fabrica de autómatas y el taxi se paró a los 50 metros al lado de una posada. Antes de bajar del coche vi un carruaje acompañado de varias personas que subian hacia la colina del campanario. El taxista tambien se quedó algo impresionado y guardamos 30 segundos de silencio.
Kate: -Parece que hay un funeral...-
Taxista: - Si serorita Kate, ¿quiere que la suba hasta arriba, guardamos nuestros respetos y vemos de quien se trata?
Kate: -Muchas gracias pero así estiro un poco las piernas, a sido un placer.
Taxista: . El placer a sido mio, gracias, que tenga un buen dia.

Bajé del taxi y empecé a escuchar un tambor que me hizo suponer que se habia muerto alguien. Sin hacer caso a la posada me dispuse a subir a la colina. Mientras subia por la carretera, poco a poco me percaté de que el que tocaba el tambor debia ser un autómata por su tamaño diminuto. Los que acompañaban el carruaje tambien ralizaban un movimiento robótico y a la par.


Aunque iba caminando despacio, pude llegar a ellos justo cuando llegaron a la puerta de la iglesia. Sospecha confirmada. Son todos autómatas De estos tan famosos en el mundo entero. En el carruaje pude leer en letras muy grandes: Anna. Pero no pude relacionar de que esta persona se trataba de Anna Voralberg, gerente y dueña de manufacturas Voralberg. Mi mision se trataba de llegar a un acuerdo definitivo con Anna Voralberg para la adquisición de su empresa por parte de mis jefes. El carruaje se paró en la verja de la iglesia, y me quedé algo perpleja al ver como ellos mismos podian abrir la verja para luego cerrarla. Cuando se metieron todos dentro giraron a la izquierda , y debido a la altitud del muro, rápidamente los perdí de vista sin poder hablar con nadie, quedandome un vacio de razocinio.


Volví a bajar por el camino de colina hasta la posada, sin encontrar a nadie por el camino. La posada parecia un lugar entrañable, con una figura de hierro en lo alto del pequeño techo de la puerta. Al acercarme un poco más, pude oir un sonido mecánico de la figura. miré rapidamente y la figura, al parecer robotizada, empezó a moverse quitándose el sombrero y saludándome. Yo estaba en un lugar totalmente desconocido, y mi trabajo consistia en asimilar todas estas cosas sorprendentes, manteniendome fria de cara a mi misión. De esta forma recibí su saludo con alegria y entré en la posada. dispuesta a instalarme y empezar mi misión.
Posada
Al entrar noté un calor agradable y una sensación de paz.
Dejé la maleta junto a los paraguas de la entrada, quitándome un gran peso de encima por haber ido con ella al campanario y bajarla, y esperando que algún empleado cargara con ella hasta mi habitación. Después de echar un vistazo rápido a la habitación, viendo a un niño sentado en una mesa cerca de la chimenea que creo que ni se inmutó de mi entrada, aproveché para mirar el tablón de anuncios aprovechando que no veia a nadie que me atendiera. En el tablón se encontraba un folleto de vienvenida para los visitantes, que informaba con mucho detalle sobre la historia de la empresa Voralberg hasta la actualidad. De esta forma pude comprender mucho más sobre qué significaba y habia significado esta empresa en todo el mundo y en el pueblo, y por que tanto interés por parte de mis jefes en adquirirla. Encontré mucha coherencia por parte de todo.

Ningún empleado aparecía. Aproveché para acercarme al niño y preguntarle, aunque parecía imbuido en sus cosas. Le pregunté si me ayudaba a llevar la maleta, con el fin de que me dijera si el empleado habia salido o si era él, pero no apartaba la vista de sus cosas y decia que estaba muy ocupado.

Pues nada, vamos al camino fácil: tocar el timbre de recepción. Un timbre curioso este. habia un diminuto robot con un martillo para tocar el timbre, pulsé el botón rojo pero no pasaba nada, me recorrió una sensación de impotencia al ver que las cosas eran muy extrañas por aquí. Al lado del timbre habia una pequeña llave y unos clip, sospeché en utilizar la llave para hacer funcionar el timbre. Enseguida localicé una apertura en la espalda del pequeño robot que parecía que encajaba perféctamente con la llave. introduje la llave y pulsé el boton rojo, y voalaá.

Aunque todo parecia algo extraño, cambiaba de opinión rápidamente al ver que las cosas funcionaban correctamente. En ese momento apareció el dueño de la posada y me identifiqué, diciéndole que mi empresa habia reservado una habitación a mi nombre. Todo parecía andar en buen camino hasta que me dijo que se alegraba mucho que estuviera aquí para comprar la empresa, por que la dueña, Anna Voralberg, habia fallecido esta mañana y todo el pueblo, a parte de sentir mucho su pérdida, por que era una gran persona, empezaban a preocuparse del futuro del pueblo al quedarse la fábrica paralizada. me deseó que la compra de la fábrica llegara a buen puerto, por que todos pensaban que volveria a dar vida al pueblo como una vez fué. Lo curioso de todo esto es que el niño interrumpió hablando de Anna y diciendo algo de un tal Hans. El dueño se cabreó y dijo que cerrara la boca y lo echó de allí. El niño se fué cabreado, cosas de niños...

El dueño me acompañó a mi habitación subiéndome la maleta. Me deseó feliz dia y feliz compra, y me informó que habia llegado un fax a mi nombre, estaba en la mesita de noche.

Era de parte del Buffet de abogados Marson & Jormont para los que trabajaba. Me informaba claramente de lo que le tenia que recordar tajantemente a Anna Voralberg si apreciaba duda por su parte en aceptar el acuerdo de la compra de su empresa por parte de Universal Toy's Company, aprovechando que su empresa pasaba por un mal momento debido a que se hacia obsoleta.

Después de leer el fax, fué el momento idoneo para llamar al buffet e informar de que Anna Voralberg habia fallecido. Cogí el movil y en memoria tenia el número del buffet, le di a llamar.

Informé a mi jefe del triste fallecimiento de Anna. Mi jefe no se sorprendió. Sabian que Anna Voralberg no tenia herederos y ahora la venta corria a cargo de su notario, con el que sospechaba no pondría ningún impedimento para su venta. Mandó un fax al notario informándole de mi visita inminente. Y otra copia para mi al dueño de la posada para que no haya problemas de duda.

Bajé a recepción, y allí estaba el dueño. Le pregunté si habia llegado algún fax para mi, miró y me dijo que si, me lo entregó. Aproveché para preguntar algo más sobre los autómatas del pueblo, asi como de Anna Voralberg, Momo, el chico que habia antes sentado, y Hans, el nombre que habia pronunciado Momo. El dueño de la posada me dijo que Hans era Hans Voralverg, hermano de Anna Voralberg, y que de pequeño falleció, y que él ni siquiera lo conoció. Lei el fax y le pregunté al posadero con ''misión'' donde vivia el notario, él me informó de cual era su vivienda.
Volví a mirar a la chimenea, y ahora con mas confianza, me acerqué a la mesa donde estaba Momo, viendo 4 engranajes que aproveché para recoger, pensando en devolverselos a Momo si lo veia para que estuviera agradecido y me contara algo más. Salí de la posada.
Vadalinele. Carretera principal
Habia parado de llover y los pájaros cantaban; a pesar del sesafortunado fallecimiento me encontraba muy bien. Me dirigí a casa del notario por la carretera principal hasta el centro del pueblo. Un poco más adelante pude ver la fábrica de autómatas guardando mucho silencio y con las puertas cerradas.

Me encontré un panaderia a la derecha y me entró hambre. El dueño esta en la puerta, pero me dijo que hoy habia cerrado por luto de la Señora Voralberg, no pude comprar nada pero no me importó en absoluto.

Un par de casas más adelante localizé la casa del notario. Me quedé asombrada del edificio al igual que los demás edificios; pero en este intenté hacer un análisis a fondo de la construcción. Las casas estaban hechas de ladrillos de piedra de gran calidad, con diferentes revestimientos y refuerzos en hierro. Los edificios no eran asimétricos; si no que sus siluetas adquirian formas onduladas en casi todas su paredes. También parecian tener muchos adornos y diferentes mecanismos, mi asombro fue muy grande.

Me acerqué a la puerta y a la izquierda habia una especie de autómata anclado en la pared. Lo examiné y deduje que se trataba de un portero mecánico que a traves de unas lentes podia hacer llegar una información al notario. ♥♥♥♥ el fax nº2 en sus manos, accioné la palanca del pecho y la cabeza bajó. luego tiré de la palanca de la izquierda y el autómata empezó a funcionar, esto era increible. al cabo de un minuto la puerta se abrió y entré.
Casa y despacho del notario
Si es cierto que los interiores se veian algo deteriorados por el tiempo, pero el cuidado y diseño de los edificios era algo digno de admiración. El mobiliario por su parte estaba hecho de las mejores maderas de la zona, la calidad de todo era abrumadora.

Abrí la puerta del despacho del notario a allí se encontraba él, me rogó que me sentara para poder hablar con calma y claridad. Yo creia que este trabajo estaba llegando a su fin, pero las cosas acabarón por complicarse demasiado. El notario tenia un papel en la mesa. Me informó de primeras, antes de que solo pudiera presentarme, que Anna Voralberg, dos dias atrás antes de fallecer, le mandó la carta que tenia en la mesa, que informaba que su hermano Hans Voralberg seguia vivo, que su muerte fué una farsa por parte de su padre por que no podia soportar que se escapara con 18 años para no volver jamás. Por lo tanto el acuerdo de venta no se podia firmar por que Hans sigue vivo. Estos fueron los últimos deseos de Anna Voralberg antes de su muerte, y en ningún momento, tanto yo como el notario, dudamos de que era la pura verdad. También comprendí rotundamente, que de un modo u otro, Hans Voralberg contribuia en gran cantidad al funcionamiento y fabricación de Manufacturas Voralberg. Nadie sabia el paradero de Hans, solo que estaba por el Norte de Siberia. Por suerte el notario comprendia bien la situación, y al contrario que muchos trabajadores, intentó ayudar a Kate Walker lo mejor que pudo, entregándole la llave de la fábrica para que Kate pudiera investigar. Me despedí del notario y no lo volví a molestar.

Salí al recibidor, y en el cuelgaropa al lado de la puerta de salida, pude encontrar la llave telescópica de la fábrica. Salí a la calle.
Manufacturas Voralberg
El trabajo es el trabajo, pensaba yo mientras caminaba hacia la fábrica: las complicaciones surgen y punto. Justo antes de llegar a la fábrica me llamó Dan, mi novio, momento perfecto para decirle que habia complicaciones y me tenia que quedar más tiempo. Él supongo que lo entendió perfectamente, incluso al decirle que no podia estar acompañándole mañana con él para cerrar un negocio millonario de su trabajo, pensé en llamarle cuando tuviera novedades.

La puerta de la fábrica era de hierro mazizo, y como no: se abria con un mecanismo fuera de la cerradura convencional. Después de analizar el mecanismo comprendí perfectamente como funcionaba: acoplé la llave telescópica en el autómata superior, apollada sobre sus brazos. La llave
telescópica se alargó, introduciéndose en el sombrero del autómata inferior. Le di cuerda al autómata inferior para que tenga energia y accioné la palanca de la puerta, con lo que esta se abrió.

Llegué por el camino hasta una fuente central. Al oir el ruido del agua de la fuente comprendí en como Manufacturas Voralberg habia sido tan singular.

Más allá de la fabricación, Manufacturas Voralberg era una empresa que intentaba cuidar hasta el más mínimo detalle de cara a sus trabajadores y clientes. Pude ver a mi izquierda la fábrica, al fondo una estación de tren, y a la derecha, lo que parecía ser la casa de la familia Voralberg.
Pensé en ir primero a casa de los Voralberg.
Casa de la Familia Voralberg
La puerta de la casa estaba cerrada; pensé en que mi trabajo consistia en conseguir información de Hans Voralberg. También pensé en que el notario me habia dado luz verde completa en este asunto, así que no dude en intentar entrar en la casa aunque no haya nadie. después de echar una ojeada a la zona desde la puerta de entrada, decidí dar un rodeo a la casa por el camino de piedras que parecia llevar a la parte de atrás de la casa. Cual fué mi asombro al encontrar unas escaleras mecánicas con tres piezas en la parte de atrás. En ese momento decidí utilizarlas para intentar colarme por alguna ventana al interior. De todas formas antes de hacer nada intenté
abrir la puerta trasera junto a las escaleras sin éxito.

La escalera estaba plegada, y para mala suerte, en parte, por que peor habria sido si no estuviera la escalera, me encontré que para hacer funcionar las escaleras necesitaba otra llave; esto se pone feo. En ese momento oi a alguien en el jardin-laberinto, así que me dirigí para allá.
¡¡Una persona¡¡ justo lo que necesitaba, las palabras y las preguntas siempre son buenas para aclarar las cosas.

Era un mujer mayor que estaba arrancando malas hierbas cerca de un seto, parecia algo cabreada. La saludé y le reconocí su trabajo diciendo que tenia un jardin maravilloso. En ese momento ella se levantó y me dijo que no le hablara, que su autómata, el encargado de arreglar este jardin estaba averiado y ahora le tocaba hacer a ella el trabajo del autómata hasta que las cosas se arreglaran. El problema es que la fábrica estaba paralizada y sospechaba que los buenos tiempos con la convivencia con los autómatas habia llegado a su fin. Sin pensarlo dos veces dejé a la mujer en paz sin preguntarle nada.

Aprovechando que habia un verja abierta decidí hechar un vistazo por los pasillos de setos. Nada mas entrar, en el primer camino a la derecha, vi una fuente sin agua, con la gran suerte de acercarme y descubrir una llave en su pileta. Decidí cogerla haber si por casualidad servía para hacer funcionar las escaleras mecánicas. Intenté explorar más el laberino, pero la verja siguiente estaba cerrada y no quise molestar a la mujer. Me dirigí a las escaleras mecánicas haber.

La llave se acopló perfectamente en la ranura, la gire y los cuatro peldaños se extendieron llegando hacia el techo de la casa. Miré hacia arriba y las escaleras llegaban justo a una ventana abierta en la guardilla. Sin pensármelo dos veces subí por ellas confiando en la
estabilidad de las escaleras.
Guardilla de la casa de los Voralberg
La guardilla, como cualquier otra guardilla, estaba llena de recuerdos y objetos guardados. Distinguí por encima de todo pilas de libros por todos sitios. Después de mirar varias veces a mi alrededor me llamó la atención un pupitre que no estaba arrinconado en ningún sitio, además de estar bastante limpio y sin objetos encima de él, parecia ser un pupitre importante, con lo cual abrí su tapa. Encontré un frasco de tinta y un diario, el diario de Anna Voralberg... Habia fallecido, creo que hice lo correcto al abrir su primera página y empezar a leer, Pronto no pude
dejarlo, leyéndome el diario hasta el final.

Su hermano Hans... donde estará; ni siquiera se lo dijo a Anna... Debo encontrar esa cueva...
Pensé en marcharme y dirigirme a la fábrica, por que después de encontrar el diario no creo que encuentre ninguna pista más o indicio importante por aqui. De todas formas pensé en mirar algo más a fondo la guardilla por si las moscas, en especial una zona oscura de la misma. Esa zona estaba oscura, pero habia un interruptor colgante para encender una bombilla, tiré de él y la bombilla se encendió.

En ese momento oi unos pasos detrás mio, me asuste muchísimo, aunque desapareció rápidamente al comprobar que era Momo guardando las distancias. Yo comprendia, que Anna habia adoptado a Momo desde cierta manera por recordarle a su hermano, así que me dirigí a él y me disculpé por haber entrado aquí.

A Momo parece que le gustan los mamuts que habian dibujado Hans y su hermana después de haber descubierto aquella cueva. Momo me pedia insistenetemente que le dibujara un mamut en un papel. Intenté sacarle información acerca de Anna, Hans, la cueva y los mamuts, y me reveló que tenia un secreto. Pero era testarudo, y muy valiente... No hubo forma de convencerlo, y pensé que la única forma de que me diera alguna información relevante era dibujándole un mamut, pero no tenia ni idea de dibujar uno.

Pensé en darme una vuelta por todo el pueblo a ver si encontraba algo que me hiciera dibujar un mamut correctamente, sabia que Momo no era tonto y no se conformaria con cualquier garabato. Antes de salir de la guardilla pensé: esta fué la guardilla de Hans y Anna, la mayor posibilidad de encontrar un mamut deberia ser aquí, así que me dispuse a mirar más a fondo
la guardilla, a Momo no parecia importarle y disfrutaba de mi presencia.

Empece buscado donde habia encendido la luz, y en una viga de madera, encontré ese preciado mamut en relieve, suerte la mia. Con el papel y lapiz que me habia dado Momo, hice un calco perfecto del mamut. Seguidamente se lo entregué a Momo. Momo se puso muy contento y me dijo que lo siguiera para enseñarme su secreto. En vez de preguntarle yo primero confié en que
su secreto valia más la pena que todas las preguntas que pudiera hacerle ahora.
Secreto de Momo: gruta del Mamuts
Seguí a Momo hasta el otro extremo del pueblo. Abrió una reja cerrada y siguió por un puente por el que habia un rio detrás del pueblo. Empecé a hacerme a la idea de que sabia donde se encontraba la cueva de Hans y Anna.

SubÍ una escaleras hasta un mirador. Momo siempre iba adelantado, y creo que si intentaba correr no lo alcanzaria jamás, asi que fuí a mi ritmo, sabia que Momo no me perderia de vista.

Después de casi un kilometro Momo por fin se detuvo, se sentó en un tronco. Por fin pude preguntarle cosas, en especial por que me habia traido hasta aquí. Momo me dijo que aquí
estaba la gruta de Hans y Anna.

Exploré el alrededor, y pude distinguir una cueva al otro lado del rio, el problema era que el caudal era bastante alto y no podia pasar.
Un poco más adelante, siguiendo el camino, habia una acequia que supuestamente servia para desviar parte del agua del rio cuando la lluvia era muy fuerte, la solución pasaba por abrir la acequia para que bajara el nivel del agua. Intenté abrirla, pero no tenia fuerzas, así que acudí a
pedirle ayuda a Momo. Momo se ofreció encantado, y fuimos juntos haber si entre los dos podíamos, aunque lo intentó él primero solo. Vaya mala suerte, se ha partido la palanca de madera. Momo pone la fuerza y yo la inteligencia, vamos a hechar un vistazo haber si encuentro algo...
Me dirigí al bote que habia visto más atrás, y con ayuda de la palanca de madera partida acerqué hasta mis piés el remo que flotaba algo lejos. Parecia un remo robusto y de una buena sección para ser útil, perfecto. Pedí de nuevo ayuda a momo para que cargara con él. Luego volví a pedir ayuda a momo para que lo colocara en el mecanismo e intentara abrir la presa. Al cabo de unos segundo Momo consiguió abrir la presa, ¡¡hombres, que hariamos sin ellos¡¡


Ahora si, podia pasar al otro lado del rio, con lo que cruzé y tomé rumbo a la cueva.
La cueva estaba llena de estalagmitas y estalagtitas, y era bastante ancha, la luz entraba por grietas en el techo, era un lugar magnifico.
En una de las mejores paredes se encontraban dibujos de hombres montados en mamuts, era la cueva del diario. Los dibujos connotaban mucha fuerza y parecian recientes, pero era ovbio que habian sido hechos por los prehistóricos.
En el suelo a la vista se encontraba el muñeco de mamuts, símbolo de Anna y Hans. Habia llegado hasta aquí para descubrir una cueva y encontrar un muñeco. Aunque la cosa parezca que no tenia sentido, yo sabia que de un modo u otro todo esto significaba mucho más de lo que parece ser.

Al salir de la gruta Momo se habia ido, quizás esté jugando al escondite. Sabia que era un chico valiente y no me preocupé por él.

Al momento me llamó mi compañera de trabajo, Olivia, con la que mantenia una gran amistas. Me contó que los jefes estaban preocupados y que se cuece por la empresa, nos despedimos. Esta llamada me hizo pensar que no estaba tan sola y perdida como auguraban los acontecimientos.

Mientras iba de camino a Valadinele pensé en que mi siguiente paso seria ir a la fábrica, no me habia pasado por ella y eso era un error dada mi situación.
Cuando llegué a la fuente central en el complejo Voralberg, y antes de girar a la izquierda rumbo a la fabrica, la estación de tren al frente me llamó la atención, quizás seria un buen lugar para echar otro vistazo después.

Claro que me preocupé antes de llegar a la fábrica, las puertas solian estar cerradas sin embargo, solo tuve que empujar la puerta para que esta se abriera.
Fábrica de autómatas Voralberg
El silencio parecia tener algún tipo de contaminante, por que no se oia nada del exterior. Era una nave en la que por momentos parecia y te imaginabas que estaba a pleno rendimiento, pero la realidad es que la fábrica estaba parada y no se veia ningún atisbo de que haya funcionado
reciéntemente. Aún asi no parecia desde luego abandonada, todo estaba donde tenia que estar, incluso apenas se apreciaba polvo, como si la limpiaran regularmente.


Dándome una vuelta por la nave pude observar que la maquinaria estaba engrasada y lista para funcionar. habia material, tuercas, engranages... lista para ser usada. La luz incluso estaba conectada, pero lo único que oia eran mis pasos con mucho eco.

En la zona de la izquierda pude ver una pequeña carretilla-elevadora, que no tan casualmente, como todo aquí, funcionaba a base de darle cuerda. Me quedé impresionada. Al lado de la carretilla habia un rail transportador que se metia a una de las dos habitaciones pequeñas de la nave.


Quise saber más sobre la fábrica, y mi siguiente movimiento fué entrar en aquella habitación.
Esta habitacián estaba llena de bancos de trabajo y herramientas,en el que las personas contratadas hacian sus labores construyendo y ensamblando las partes más delicadas de los autómatas, asi como probando nuevos modelos más avanzados.
El rail transportador sin embargo no conducia hasta aquí, debia ser para transportar los materiales desde el exterior.
En el centro habia un gran banco con poleas y una barra superior para colgar un autómata y trabajar en él. Curiosamente habia uno colgado al que le faltaban los piés, al cabo de un momento vi que se movia ligeramente.
Pensé en bajarlo por que parecia que tenia vida, en la parte de atrás del banco pude encontrar un accionador que al accionarlo bajó delicadamente al autómata al banco. este con un movimiento preciso supo sentarse a la perfección en tal banco.

Intenté hablar con él con resultado positivo. Se presentó y me dijo que se llamaba Oscar, el modelo más avanzado jamás creado gracias a los diseños de su creador, Hans Voralberg.
Resultaba ser un autómata ideado para ser maquinista de un tren, pero debido a las complicaciones en el fallecimiento de Anna Voralberg, no pudo ser terminado; me pidio que le construllera unos pies en la cadena de montaje, entregándome una tarjeta perforada que indicaba la lectura de la maquinaria para construir sus piés. a cambio de mi ayuda le pregunté varias preguntas que me aclararon, o me liaron más. Todo pasaba por fabricar sus piés aver; y si el automata dice que es posible: es que es posible.

Ya tenia dos objetivos dentro de la fÁbrica, por un lado ayudar a construir los piés del autómata y entregarselos, y por otro buscar algún tipo de documento o pista en el despacho de la fábrica de Anna Voralberg.


Supuse que lo más sensato seria ir al despacho de Anna Voralberg primero.
Subí las escaleras de metal y entré en su despacho.
La mesa estaba al fondo, sin embargo, primero eché un ojo a la estanteria. Las puertas de cristal estaban abiertas, pero por que, por que las han dejado abiertas. En el centro un gran reloj curioso. Y arriba unos libros bien centrados. Mirando más detenidamente los libros, observé que el segundo empezando por la derecha podia ser algún tipo de mecanismo, así que
intenté empujarlo sin exito. fuera de abandonar intenté probar con otros movimientos, y descubrí que solo se podia sacar de una forma, con lo que lo saqué. Se trataba de un mecanismo en toda regla, y este habia ocultado el reloj del centro para descubrir una caja de música que empezó a sonar, pero a los 5 segundos se paró. La miré detenidamente y habia dos niños en lo alto, y un hueco en su centro que supuestamente se insertaba algo. Intenté cogerla pero estaba fijada. Pensé en acercarme a la mesa a ver.


En el centro de la mesa una carta de Anna para Hans y unos planos de una locomotora. Leyendo la carta pude comprender primero: que habia hecho bien en encontrar el muñeco de la gruta. Segundo: que la caja de música funcionaba por unos tipos de cilindros. Tercero: que la creacion de Oscar y una tal locomotora, aquí presente en los planos, forma parte de algún plan
de Hans. Las piezas iban encajando y todo tenia mucho sentido, y eso era buena señal. Mi obligación pasada por descubrir toda la verdad sobre este asunto, empezando por construirle unos piés a Oscar.
Antes de abandonar la mesa, miré unos papeles que indicaban cuantiosas deudas de Manufacturas Voralberg, comprendiendo la delicada situacion de la empresa, y por qué Anna Voralberg decidió venderla.
Construcción de Oscar
Cuando salí del despacho al pasillo de metal, me fijé en una consola muy grande al final del pasillo. Debia ser la consola general de toda la fábrica. Subí las escaleras y me acerqué a tal consola, observándola durante un minuto pude comprender su funcionamiento.
Inserté la tarjeta perforadora que me habia dado Oscar en la ranura del centro. Luego comparé las distintas tonalidades de madera con la que figuraba en el folleto que recogí en el tablón de anuncios de la posada, para elegir según el folleto, la de mejor calidad, que era justo la que
Oscar necesitaba.


La cadena de ensamblado y montaje numero 3 parecia ser la única operativa, suficiente para poder construir las piernas. Al accionar la palanca de inicialización, la consola me informó que las cadenas de ensamblado necesitaban energia, debia poner en funcionamiento desde otro lugar la cadena de ensamblado para que pudiera funcionar.

Bajé las escaleras y eché un vistazo a las cadenas de ensamblado. En el centro de las misma habia un depósito de algún tipo de gas que conectaba con las 6 cadenas. Miré su indicador y estaba vacio. Parecia también que al tanque le faltaba algo más que se acoplara a él para rellenarlo.


Me dirijí al otro extremo de la fábrica, donde se encontraba el rail transportador y muchas cajas, a ver si encontraba algo que sirviera, pero no encontré nada que pudiera servir. Me volví a fijar en la carretilla-elevadora y probe a darle cuerda. Esta al momento se puso a funcionar, emulando unas directrices de coger algo del rail tranportador y llevarlo hasta el
depósito central de las cadenas de montaje. En ese momento sabia lo que tenia que hacer: ver a donde llegaba este rail transportador.
Como sabia que este rail venia desde fuera de la fábrica, salí fuera a investigar.

Al salir fuera me percaté de una noria que estaba parada. Su eje comunicaba con la otra habitación de la fábrica. Supuse que la fábrica sacaba la energia de aquí para hacerla funcionar, y cual seria mi próximo movimiento.

Para encontrar el inicio del rail transportador tuve que regresar a la fuente y tomar el camino del fondo de la izquierda. Me llevó hasta un pequeño almacén de materiales diversos bajo un techo y al aire libre, y enseguida localicé un par de esos tanques con unas clavijas que seguro que era justo lo que necesitaba la cadena de montaje. Para colmo habia uno preparado listo para ser transportado, con lo que no tuve que preocuparme en cargar con ninguno.
Solo tuve que accionar la palanca que habia al lado para que en dos segundos, se acercara una mano mecánica por el rail y lo transportara al interior.

Entré en la fábrica y me dirigí junto a la carretilla elevadora en el rail. Y allí estaba el tanque de gas. Le di cuerda a la carretilla, y esta se encargó ella solita de transportar el tanque y acoplarlo en el tanque central. Miré el medidor y la presión era óptima.

Fuí a echar un vistazo a la habitación que me quedaba. Al entrar se podia oir el agua de la acequia y, sospecha confirmada: la noria servia para dar la fuerza necesaria que necesitaba la fabrica para funcionar.
Lo único que tenia que hacer era poner en marcha esta maquinaria haciendo girar la noria.
Esto es increible. A la derecha encontré una maquinaria, que al tirar de la cadena, se puso a funcionar independientemente. Esta soltó un objeto que se deslizó por una cinta hasta introducirse en lo que parecia ser una rueda de esas que tienen para jugar los hamster. el objeto por si mismo, debido a multitud de fuerzas, consiguio soltar la noria. Al accionar la palanca de la izquiera, conseguí que toda esta maquinaria se conectara con la fuerza de la noria. De esta forma la fábrica estaba lista para funcionar.


Me dirigí a la consola para inicializar la producción de los piés de Oscar.
Mientras me dirigia a la consola pude notar como las tuberias de toda la fábrica estaban cargadas de presión.
En la consola el indicador también marcaba una muy buena presión. Solo me hizo falta tirar de la palanca de inicializar para que los piés de Oscar empezaran a fabricarse. Desde arriba pude observar con gran interés su total fabricación. Fué cuestion de 8 minutos.

Cuando los autómatas terminaron los piés, los cogí y rápidamente se los llevé a Oscar. Que con gran satisfación se los colocó y se levantó, dandome las gracias y reconociendo mi trabajo. Sin decir nada más se puso en marcha y se dirigió a la estacion de tren; decia que el tren estaba a punto de partir. No sé ni mucho menos que queria decir. Lo único que sabia es que el tren y Oscar eran cosa de Hans para algún fin.

Creo que debia ver ese tren personalmente, era mi siguiente movimiento. De esta forma me dirigí a la estación.
Estación de tren
Desde la fuente tomé el camino que me faltaba directo a la estación.
No sé realmente que pensé cuando me encontré en la puerta de la estación; para que servia realmente. Por una parte deduje que esta estación servia para trasnportar autómatas a varios lugares desde Valadinelé. Por otra parte pensé que era una ampliación de la empresa a gran escala para recibir diversos productos de otros sitios...


El tren era un prototipo exquisito. Nunca habia visto un tren tan singular; parecia estar esperando algo. Mi asombro de las cosas cada vez era mayor, y nunca me acostumbraba.
Una cabina de información y adquisición de billetes se instalaba a mi derecha. Al mirar a su interior pensé en que este tren servia para algo colectivo a favor de la fábrica y el pueblo antes que en algo individual.

El tren me impedia ver el otro extremo de la dársena. Habia unas escaleras que puenteaban la via del tren hacia el otro lado, sin embargo, el mismo tren también servia de acceso hacia los dos lados.
Mi camino fue subirme al tren por su punto de entrada. Antes de salir al otro lado de la dársena, intenté abrir la puerta del vagón de pasajeros, estaba abierta.

Dentro y al otro lado de la puerta estaba Oscar de pié como que esperando algo, buen momento para preguntar. Como Oscar no parecia tener prisa, quise adquirir más confianza con él. Oscar fué bastante tajante en su contestación: yo le habia construido los piés y yo era su pasajera.

Parece ser que Oscar estaba programado para quien se encargara de finalizar su fabricación era el destinado a viajar en este tren. Con cierto toque de humor le dije que estaba preparada para viajar a ver que decia; cual fué mi sorpresa al escuchar a Oscar decir que necesitaba un billete. Tren individual o colectivo? no tenia ni idea... Oscar seguidamente me dijo que tenia suerte, que la ventanilla de los billetes de tren estaba abierta y podia adquirir uno, se marchó y me dejo sola dentro del tren, momento que aproveché para ver su interior.
Realmente este era un tren de lujo para un único pasajero, comprendido entre la locomotora y el vagón de pasajeros. En medio del vagón de pasajeros habia una pequeña habitación con vitrinas y pedestales sin nada en ellos. En los extremos el dormitorio, cuarto de baño, y sala de estar.
Las comodidades eran muy buenas, y me animaban a hacer este viaje en tren.

Al salir del vagon miré a la derecha y vi a Oscar dentro de la taquilla. Tambien escuché a alguien silvando en el otro lado de la dársena. Antes de hablar con Oscar fuí a echar un vistazo por el otro lado.
La persona que silvaba era un trabajador con ropa de faena que estaba barriendo, y parecia que no le sorprendia en absoluto mi presencia. No se me ocurrió absolutamente nada en lo que preguntarle. pasé de largo como si los dos tuvieramos las cosas claras, yo desde luego no las tenia.

La estación, aparte del tren tan singular, era una estación corriente como la de cualquier sitio. Pero ahí estaba el tren esperando en silencio, y como me habia dicho Oscar: construido con un fin. Mi objetivo pasaba por averiguar ese fin.


Fuí a la taquilla a pedir mi billete a Oscar y haber que pasaba. Y allí estaba él, como que esperándome otra vez.
Directamente le pedí que me diera el billete. Me preguntó que para que destino solicitaba el billete. - ¡Y yo que sé¡- le contesté. Me dió un billete para ''irse''. A continuación me entregó una autorización que me permitia utilizar este tren, y en base a su protocolo, me advirtió que no lo perdiera y que lo tuviera preparado para entregárselo al maquinista cuando lo solicitara; ¡¡pero si el maquinista era él¡¡. Por momentos esto me parecia subrrealista. Supongo que no tenia otra opción nada más que seguir su protocolo, al fin y al cabo era un autómata.

Al entregarme el billete y la autorización Oscar cerró la ventanilla como si hubiera llegado por los pelos, será posible...
Volví a entrar en el vagon de pasajeros y ahí otra vez Oscar. Antes de darle el billete, pregunté por ''Anna'' y ''Hans'', haciéndome comprender que el fin de este tren era para que Anna viajara en él para llegar hasta su hermano Hans. En ese momento comprendí, que Anna habia fallecido y, que si queria encontrar a Hans, debia de sustituir a Anna en su viaje. Yo estaba completamente metida en el ajo y era mi deber. Le habia dado unas piernas al maquinista, y parecia que todo estaba listo para partir. Empecé a tener las cosas claras como el agua: viajar en este tren era mi prioridad absoluta, en este pueblo no iba a encontrar nada más.

Le entregué el billete de tren a Oscar, pero me dijo que antes del billete necesitaba la autorizacion que me habia entregado y debidamente firmada y autorizada por el representante legal de Manufacturas Voralberg. Como Anna habia muerto: el cargo correspondia a su notario. Me dispuse a ir a casa del notario para que me la firmara.


Cuando entré en la sala de recepción de la casa del notario, me acordé en no molestarlo si no era estríctamente necesario. Miré por la habitacion y encontré, en la mesa, lo que parece ser un sellador mecánico con el sello de la empresa del notario. Comprendí que esto era lo que necesitaba Oscar.
Le faltaba tinta al sellador pero por suerte, llevaba un frasco de tinta que cogí del pupitre de la guardilla. usé el frasco de tinta en el sombrero del pequeño robot para rellenarlo, por que estaba vacio, y coloqué la autorización sobre la base. Le dí al botón rojo y el pequeño autómata me firmó la autorización. Volví a la estación sabiendo que Oscar no pondria ningún impedimento.

Bien. Le he entregado la autorización y todo perfecto. Mal. No quiere aceptar mi billete de momento. Al parecer, esto es más complejo de lo que esperaba, aunque lo comprendo.

Para que el tren se ponga en marcha se deben de dar unas condiciones. Estas condiciones pasan por la presencia de determinados objetos singulares en las vitrinas y pedestales de la pequeña habitación del medio del vagón de pasajeros. Ya me extrañaba a mi, de que esa habitación tenia que tener algun tipo de función. Veamos que tengo: Un muñeco de mamuts. Este objeto servirá para colocarlo en la pequeña mesilla. Que más, un cilindro de musica: este servirá para colocarlo en la vitrina, pero en la vitrina hace falta otro objeto, quizas otro cilindro. Veamos: vitrina incompleta, pedestal vacio; dos objetos me faltan por adquirir.
Le pregunté a Oscar cuales son los objetos que faltan, pero no quiere decírmelo, dice que el que esté autorizado a viajar en este tren debe conocer de antemano que objetos son los que se necesitan. Bueno, que hago.


Estoy segura, que si veo esos objetos sabré que son esos realmente los que se necesitan, pero a donde voy, donde los busco...
El funeral... La iglesia... La tumba vacia de Hans Voralberg... Puede que allí encuentre respuestas...
El despacho de Anna... La caja de música... Pero estaba atrancada... necesita un cilindro de musica... Los cilindros de musica... Necesito otro cilindro de musica... Debo ir a la iglesia.

De camino a la iglesia junto al puente, pude ver un anciano tomando el aire en un banco, aproveché para saludarle y tuvimos una conversación sobre los viejos tiempos del pueblo y la fábrica que me alegró un poco el dia.
Iglesia-cementerio
La verja estaba abierta. Los autómatas parece que ya habian concluido la ceremonia y el enterramiento, y se habian ido.
Justo al pasar la verja, mi jefe me llamó. Le dije que no se podia firmar la compra de Manufacturas Voralverg por que existia un heredero, mi jefe se lo tomó fatal. Me dijo que no volviera a Nueva York sin traer esos papeles firmados. No me queda otra que coger ese tren. Lo que el anciando acababa de alegrarme se desvaneció rápidamente al hablar con mi jefe.

El cementerio se situaba en los alrededores de la iglesia al igual que en los cementerios antiguos, rodeando prácticamente toda la iglesia.
Pude destacar un gran mausoleo a mi izquierda entre todas las tumbas, era el mausoleo de la Famila Voralberg. Me acerqué a él. Unos barrotes impedian el paso al interior, sin ningún tipo de mecanismo cerca que pudiera levantarlos. Debo de entrar en este mausoleo y ver la tumba de Hans Voralberg.


Pensé en pedir ayuda en el pueblo para que me abrieran el mausoleo, pero daba la sensación de que la gente no estaba por la labor. Aún así , supuse que dentro de la iglesia habria alguien, un cura por ejemplo, que me pudiera guiar.

La puerta estaba cerrada, dí un rodeo por la estructura a ver.
Al girar la esquina encontré un ascensor de metal que subia hasta el campanario. Aunque pensé que seria buena idea subir, por ahora pasé de largo, siguiendo con mi rodeo. Este rodeo concluyó con la localización de una puerta trasera al lado de una esquina trasera de la iglesia. Probé a entrar y la puerta estaba abierta.
Estos eran los aposentos del cura. El silencio era total. parece ser que los materiales y la construción de los edificios gozaba de unas muy buenas calidades, que conseguian que los sonidos muy leves no se trasmitieran por las paredes, puertas y ventanas. Ni el cuervo ese que andaba por las tumbas conseguia oirlo.
Quise acceder a la parte pública de la iglesia por otra puerta, pero estaba cerrada. El cura tampoco parecia estar. Así que me tomé un tiempo para analizar la habitación.

Después de echar una ojeada sin tocar, me acerqué bastante al pequeño altar que tenia el párroco para rezar, sin ver nada especial. En ese momento mi mirada se fijó en la cruz encima del altar, y vi varias marcas curvadas en la pared de haber girado la cruz. Sin dudarlo la giré, encontrando un hueco escondido con una llave pequeña en su interior. Me guardé la llave, puesto que sabia que con ella podria abrir algo y encontrar algo.


Habia encontrado una llave. Si buscaba un poco más podria encontrar más cosas. Objetivo: mueble de los 6 cajones.
Pues vaya, que casualidad, la llavecita esta encajaba en la cerradura del mueble, así que la gire dispuesta a registrar en sus cajones. Los cajones los usaba el cura para guardar todas sus sotanas, velas, cirios, incienso y la biblia. Desperdigados por los cajones encontré varias tarjetas perforadoras para alguna maquinaria, me las guardé pensando en devolverlas cuando compruebe de que no me son necesarias.
En el cajon del medio pude notar que no se abria totalmente, y que esta parte que no se podia descubrir, formaba parte de un falso cajón. Miré la manivela de la derecha, y esta estaba a la misma altura que el tercer cajón, con la que la giré con el cajon abierto y este se abrió del todo,
revelándome una gran llave y una nota.

La nota era de un sacerdote anterior al cura de ahora. Simplemente decia lo que ya sabia, que la tumba de Hans está vacia y todo el entierro fué una falsa de su padre, Adolf Voralberg. Anna Voralberg un dia tuvo un accidente que casi le cuesta la vida y, seguidamente se confesó con el cura por que no podia pensar en morirse sin declarar su secreto a alguien. La primera vez se lo dijo al sacerdote antiguo, ahora, justo antes de morir, se lo confesó a su notario. Era su deber, los secretos no pueden ir a la tumba.

El notario se llevó una gran impresión y quizás cargos de conciencia. Los dos curas igual. Pero aquí estaba yo, destinada a hacer justicia por decirlo de algún modo.

Con la llave Voralberg de un tamaño considerable en mi poder, decidí subir al campanario haber que habia allí, el ascensor me invitaba a ello.
La puerta del ascensor estaba cerrada a cal y canto. Al lado de ella un cuadro con la tapa abierta a la que le faltaban cuatro engranajes. Probé a colocar los 4 que tenia haber si eran los suyos, y si, después de un pequeño intento conseguí acoplar los 4 en los ejes formando un circuito cerrado. Probé a darle a la palanca y ¡¡funcionó¡¡


En el campanario habia pocas cosas, excepto algunas piezas de autómatas y alguna que otra caja. Me percaté de un nido con varios huevos, me entró hambre y se me nublaron las ideas pensando en la comida.
Habia un autómata bastante grande que creo que se encargaba de tocar las campanas, vi una ranura en su espalda, y sospeché en usar las tarjetas perforadas que tenia a ver... La única que me funcionó fué la de color malva, no necesité ni darle a ninguna otra palanca, en el momento que la inserté este se puso a funcionar.

Las campanas empezaron a sonar. Desde la ventana pude ver como el autómata del mausoleo de los Voralberg, bajó el brazo con el que sujetaba el sombrero. Bajé y me dirigí hacia el mausoleo haber que habia pasado.
En el interior del sombrero una ranura que encajaba perfectamente con la llave Voralberg encontrada en la iglesia. Al insertarla y girarla, los barrotes que impedian el acceso al mausoleo bajaron, liberando mi camino hacia el interior.


Bajé una escaleras y llegué a una sala circular. Aquí descansaban todos los fallecidos de la Familia Voralberg. La sala habia sido construida con un techo-cupula de metal, y revestimientos de hierro en las paredes sobre ladrillos de piedras. El suelo era de losas cuadradas de piedra,
posiblemente fué construido hace muchisimo tiempo. Justo en frente de la puerta de entrada se hallaban las tumbas de Anna Y Hans Voralberg.

Me acerqué despacio y guardé mis respetos a la difunta Anna Voralberg, justo debajo estaba la tumba de su hermano. Lo pensé dos veces, pero no tenia eleccion, sabia que en esa tumba no se encontraba Hans.
Con mucha delicadeza empecé a sacar la tumba para fuera, esta tenia unos railes y no me costó nada. Vamos allá. Levanté la tapa y no habia ningún cuerpo, sólamente un trozo de periódico anunciando de la falsa muerte de Hans y un... ¡¡cilindro de musica¡¡
Era mi deber, así lo habria querido Anna. Era mi deber por todos. Cogí el cilindro y me fuí, para utilizarlo primero en la caja de música en el despacho de Anna.



Viaje en tren
El gran cuento contado por la caja de música me hizo sentirlo con mucha fuerza. Hans era realmente un fuera de serie como inventor y creador.

Después de aquel cuento pude coger el símbolo de aquel incidente en la gruta, soltándose de la caja de música. Ahora si que podia y sabia que debia de partir en aquel tren, fuera donde fuera. Tenia los 4 objetos necesarios ¿que más puede faltar?


Al colocar el último objeto en el vagón de pasajeros, comprendí perfectamente la importancia de estos objetos para poder salir.
Todo estaba listo, le entregué el billete a Oscar... Problema inesperado, pero esta vez por parte de los dos; no se si reir o llorar.
Según Oscar, la fabricación del tren y de él fué a marchas forzadas, y parece ser que a la locomotora le falta algún tipo de resorte o pieza.
Oscar no me puede decir nada más, el no construye ni repara. Veremos que puedo hacer, pero... creo que sé donde puede estar la solución.
Cuando me dí una vuelta por la estación ví una especie de máquina que apuntaba hacia la locomotora. Esta máquina está en el otro lado de la dársena al fondo, voy para allá.

Que alegria cuando las cosas funcionan bien. Y lo que si es cierto, es que este pueblo, por muy extraño que parezca, las cosas funcionan a la perfección.
Solamente tuve que girar la manivela para que una varilla telescopica se alargara casi hasta la locomotora. Al accionar la palanca todo fué un proceso mecánico para poner la locomotora a punto, apenas me ensucié

Ahora si Oscar, partamos hasta el infinito ¡¡y más alla¡¡
Justo antes de subir al tren me volvió a llamar Dan. No sé que mosca le a picado, pero no aprueba lo que le cuento, y eso que el buffet de abogados le dijo que me quedaria más tiempo por aquí o por allá. Esto me ha puesto de mal humor, casi que mejor apago el móvil...

Subí al vagon de pasajeros y entregué el billete a Oscar. Okey de su parte.
Pongasé comoda señorita.
El viaje se suponía que era largo, ahora me tocaba a mi esperar y a Oscar conducir. El Momento fué perfecto para ponerme morada comiendo y dormir, a la par que trabajaba.


Al cabo de 19 horas, y justo después de despertar por la mañana al dia siguiente, el tren se detuvo por algun motivo. Después de conversar con Oscar, llegué o llegamos a la conclusión, que el tren debia de haberse parado por algún motivo programado. Por las ventanas se veia mucha vegetación, y la humedad era altísima. Oscar incluso no se atrevió a bajar del tren. Estábamos en alguna localidad, y estabamos en una estación de tren. Desayuno rápido y me pongo a investigar.
Parada inesperada. Estación de tren de Barrokstadt
Cuando salí al exterior, el ruido de los pájaros inundó mis sentidos. Comprendí que Oscar no quisiera bajarse, la humedad de este sitio le habria hecho daño.
Las plantas tenian aspecto tropical, y alcanzaban una gran altitud. Estaban por todas partes, como si esta estación estuviera abandonada de hace varios años. El moho y la humedad rebosaban por toda la estación, y los metales de la estructura de la estación estaban oxidados.
Di un rodeo cerca del tren. Me llamaron mucho la atención los pájaros exóticos, estaban por todas partes, con lo que lo apunté en mi bloc de notas.

Desde la salida sur, quise hacer una incursión más adelante de las vias. Cuando salí de la estación, me quedé de piedra al ver, al otro lado de un gran canal que cruzaba paralelamente la estación y las vias del tren, una localidad derruida y abandonada. Donde demonios estoy. No pude si no contener mi sorpresa, al ver tres grandes esculturas de mamuts destacando entre todos los edificios. Un pueblo imponente derruido y abandonado, tres esculturas de mamut en piedra, una estación invadida por la vegetación, debo de estar soñando...

Seguí un poco más para adelante y enfrente, una gran muralla de metal y piedra con una altura que ni los gigantes traspasarian con facilidad. La muralla tenia una forma recta que servia de un gran obstaculo para seguir por la via o por el gran canal. Los limites estaban a unos 500 metros a ambos lados, siendo imposible cruzarla con una locomotora o una embarcación. Las únicas puertas de acceso que pude ver fueron a través de las vias y a traves del canal. La puerta de las vias estaba cerrada mecánicamente por ejes y engranajes para supuestamente abrirla de una tamaño casi increible. Pero lo que me dió un atisbo de luz, fué que al lado de la puerta habia una maquinaria igual a la que le dió cuerda en Vadalinele para hacer funcionar la locomotora. Quizás, si llevo la locomotora hasta aquí, podré usar esta máquina para poder darle más cuerda, y las puertas automáticamente se abran. Estoy a medio camino. Mi misión es volver a poner la locomotora en marcha, sigo investigando. Empezaré por preguntar a Oscar sobre estos pájaros y la zona.

Justo cuando volvia a la locomotora, Oscar me informó que tenia información para mi. Entramos dentro y me dijo que aquí habia una universidad, y que los rectores querian hablar conmigo, o mejor dicho, con la responsable del tren, sobre un asunto importante. Oscar supo de esto a través de una persona que vino de recadero. Aproveché de paso para comentarle a Oscar por la maravillosidad del entorno y los pajaros, con segundas a ver que decia, pero no dijo nada interesante al respecto.

Había un gran canal bastante calmado entre la estación y la ciudad; pero cuando di un rodeo por el tren, vi un puente por el que podia acceder a la ciudad, vamos para allá. Cuando estuve en la mitad del puente puder ver con claridad, a pesar de la inmensa cristalera de la estación que nos separaba, un gran edificio de piedra, se trataba de la Universidad de Barrockstadt. Los grandes mamuts estaban dentro de la Universidad, y era el único edificio que parecia quedar en pié y semi intacto: parte de una de sus alas estaba derruida.

LLegué a la otra orilla del canal. Mire a la derecha y vi una barcaza atracada con un hombre y una mujer en ella. Después de conversar, llegamos al acuerdo de que me podrian ayudar a arrastrar la locomotora, remolcándola ellos con su barcaza, hasta la puerta de salida de la muralla, si les pagaba 100 dolares. Muy caro si, pero era un trabajo único y dijeron que era para comer. Por lo demás, esta gente, marido y mujer, no me aportaron ninguna información util. Supongo que toda la información conveniente vendria a cargo de los rectores.

Volví sobre mis pasos hasta el puente, y a la derecha pude ver una especie de mostrador mirando hacia el rio o hacia la estación, con un teléfono acoplado y un cartel que indicaba de que si hubiera algún problema, que llamara a un numero indicado en el cartel. Tanto el teléfono como los botones de la consola del mismo no funcionaban o estaban bloqueados.

Ahora si que me dispuse a seguir recto, derecha hacia la Universidad. Cuando pasé la cristalera el sonido del ambiente tropical como que cesó por completo, respirándose un gran silencio muy calmante. Las vistas por su parte eran maravillosas. La Universidad estaba cuidada, tanto las estructuras intactas como la vegetación que la adornaba.

Más adelante subí las escaleras y atravesé las esculturas de los mamuts. No eran tres, si no cuatro, y su belleza era incalculable. De esta forma llegué a una gran plaza, en la que una persona al fondo, cerca de las escaleras de entrada a la Universidad, parecia esperarme. En el centro de la plaza habia un estanque, y en el centro una caseta con una especie de terraza con varios autómatas que parecian esperar a tocar algo de música, más que nada por que tenian instrumentos musicales. Por el pequeño puente accedí a la caseta. Dando un rodeo completo por su pasillo interior, me percaté de 4 puertas a los lados, la terraza era inaccesible. En una de las puertas pude ver una balanza, y en uno de sus pesos habia un huevo de color dorado. La balanza en el centro tenia un medidor que podia medir con exactitud un peso justo en ambos lados, igual que los pesos antiguos en las tiendas antes de que las balanzas y pesos analogicos aparecieran. Supuse que este mecanismo se activaría, o bien, poniendo un huevo igual en el otro peso, o bien colocando dos objetos iguales sin importar que fueran huevos; aunque esta segunda opción casi la descartaba por que los pesos, o plataformas de los extremos, tenian forma de medio cascaron de huevo. Miré por el agua y por el suelo haber si por casualidad veia el otro huevo dorado.

Cuando salí del estanque me acerqué más al edificio. El blanco grisaceo de las piedras cuadradas dominaba casi por completo el edificio. Las ventanas eran rectangulares y podian medir perfectamente 35 metros de altura. A los lados de las escaleras de acceso, dos Tigres Dientes de Sable perfectamente esculpidos. El trabajo aquí era soberbio, y pensé en que todo esto posiblemente sea obra de Hans. Tambien pensé en que toda esta ''historia'' no iba solo de mamuts.

Me acerqué a la persona que estaba cerca de las escaleras de pié y resultó ser un bocazas y un sinverguenza. Pasé de él y lo mandé a la mierda. Pensaba en no juzgar por las ropas a las personas en lugares desconocidos, pero de aquí palante empezaré a juzgar.
Universidad de Barrokstadt
Todo esto es obra de Hans... Todo esto es magnífico. Este fué mi pensamiento nada más entrar, al ver mi alrededor, y descubrir en el centro de la gran sala en el suelo, un dibujo igual pero ampliado del mamuts que habia en la viga de madera de la guardilla de los Voralberg.

Esta visita estaba programada. Anna tendría que haber visto todo esto. Y aquí estoy yo, sustituyéndola. Es mi deber y obligación, ya casi que fuera del trabajo, continuar con esto hasta el final.

La universidad claramente se dedicaba a la paleontología. Varios esqueletos de animales antíguos se mostraban asimétricamente por la sala. Y en el centro, delante del dibujo de mamuts en el suelo, un gran esqueleto de mamuts muy bien conservado, al igual que los demás.

Por un momento pensé que se trataban de imitaciones, pero si eran imitaciones, estaban perfectamente realizadas. Quise tocar el mamuts, pero no lo hice, esto no se toca. Esto es lo que se llama claramente un: museo-universidad.

Calentadores en todas las columnas. Ventanales altísimos para la buena luz y relajació, alfombras, lámparas, esqueletos bien conservados. La universidad estaba en funcionamiento, y no dudé en confiar en los que la habitaban.
Sin embargo, viviendas o edificios derruidos a sus lados, y un sinverguenza en la entrada.

Esta era la habitación principal. A los lados del mamuts una escaleras que conducian a alguna parte superior. En los pasillos de los lados, puertas al fondo y en uno de sus laterales; 4 puertas en total

Al final del pasillo de la derecha pude ver a una persona examinando un esqueleto, me acerqué a él.
Después de hablar con el paleontólogo 10 minutos comprendí que esta universidad no es obra de Hans, si no que él se paró aquí para saber más de los mamuts. Esta universidad es independiente de esta historia. Hans ayudó a esta universidad a base de creaciones basadas en los automátas. Y La universidad, encantadísima con sus creaciones, le devolvia el favor financiando sus estudios y sus fines para llegar a Siberia.
Hans por lo visto mostraba un gran interés por el muñeco encontrado en la gruta, que al parecer, formaba parte de una leyenda apreciadisima por todos los paleontólogos e historiadores, que tuvo su origen en Siberia. La tribu que poseia estos muñecos al parecer se llamaba: Youkols, tribu desconocida para todos.
También pregunté al paleontólogo por los pájaros que habia en la estación. Me dijo su nombre cientifico o vulgar por el que eran identificados, anotando en mi bloc de notas tal nombre: Cuco de Amerzone. También me dió una explicación sobre el funcionamiento de la universidad y sus areas de estudio principales, así como de que la estación de tren habia sido convertida en un ecosistema para estudiar de primera mano el habitat de varias especies y plantas que crecian allí, que habian sido traidas por exploradores en otros tiempos.
Ahora que sabia que la universidad no solo se dedicaba a la investigación, si no que además se dedicaba a la enseñanza , comprendí el comportamiento grosero de la persona que habia en las puertas de la universidad, era un simple estudiante grosero. Todo empezaba a parecer más normal.
Me aconsejó visitar a los rectores para conseguir el dinero que necesitaba. Me aconsejó ir a la biblioteca para saber más sobre las especies de plantas y animales que habitaban por aquí, ya que él era paleontólogo.

Las dos puertas del pasillo de la derecha estaban cerradas. Debia encontrar a los rectores para ver que querian y haber si llegabamos a una solución con el dinero, fuí a probar en las dos puertas del pasillo de la izquierda.

La puerta del lateral, o la primera puerta del pasillo de la izquierda, estaba abierta, entré. Era la biblioteca que habia mencionado el paleontólogo en nuestra conversación. bajé las escaleras y vi a algunos estudiantes leyendo. Intenté conversar con uno para ver si le sacaba información pero me dijo que aquí hay que estar calladitos, su negativa fué tajante y me dejó cortada, lo dejé.
Mirando a ver si alguno más estaba dispuesto a escucharme, aunque sea en voz bajita, me di cuenta y me llamó la atención, un libro que parecía pedir a gritos que se leyera encima de una de las mesas, le eché un vistazo. El libro era sobre ornitología. Busqué en él con resustado positivo a la especie de pájaro mencionado por el paleontólogo. Daba una explicación bastante detallada sobre su habitah, alimentación y reprodución. Sobre su alimentación: me llamó la atención una especie de baya que resultaba ser muy golosa y era el alimento principal de este pájaro en su habitah. Esto podría ser información muy valiosa, por que gracias a estas bayas, podria conseguír llevar a estos pájaros a mi mano, metafóricamente hablando. Me guardé el libro, apuntando en mi bloc de notas el nombre cientifico o vulgar por el que se conocia estas bayas. Sauvignon Forestal

Dando una vuelta por la biblioteca, pude ver unas escaleras de madera. Me subí a ellas y localicé un libro que estaba al revés, sintoma de haberse cogido muchas veces o ser importante. El libro parecia haberse abierto muchas veces por una determinada pagína, empecé a leer. Hablaba sobre un extraño hongo que, según sus explicaciones, si se consumia adecuadamente, podia agudizar la vista de una persona hasta diez veces. Me lo guardé por precaución. Quizás estas explicaciones me sirvan.

Conversación con los rectores
Salí a la sala principal y probé a entrar por la puerta del fondo que me faltaba. Era la sala de los rectores.

Eran tres. Se sentaban al fondo con una gran mesa delante suya, que servia a la vez de limité entre los rectores y los sujetos cuestionados. Se mantenian a bastante más altitud que yo gracias a que la mesa era muy alta, dando por hecho, que allí eran ellos los que juzgaban y deliberaban a expensas del sujeto en cuestión.

Querian que sacara mi tren de la estación, allí no se podia quedar. Su esplicación fué tajante: los trenes estaban hechos para llegar y partir, no para quedarse estacionados. Segun ellos, un tren estacionado no tiene sentido.
No me lo dijeron pero, el motivo por el que querian que el tren partiera era por que estaba en medio de su ecosistema creado en la estación, y por tanto estaba molestando o alterando el habitah de lo que allí se cocia, además de distraer a los estudiantes con la presencia del tren.
El problema era mio y ellos no estaban dispuestos a ayudarme de ninguna manera a retirar el tren, mal asunto.
Les dije que unas personas se ofrecieron a ayudarme a retirarlo a cambio de 100 dolares que no tenía. Ellos, deliberaron y llegaron a la conclusión, que esos cien dolares me los podian dar, pero no gratis, faltaría más. Para que me dieran los cien dolares yo, tenia que arreglar el kiosko de la plaza de homenaje. Según ellos, estaba averiado por los años, y su mecánica era tan singular y avanzada, que no tenian ni idea de como hacerlo funcionar otra vez.
El Kiosko fué obra de Hans, y los rectores se quedaron maravillados con su música. Pensaron, que si disponia de un tren tan avanzado, era la persona idonea para arreglar tal kiosko. El kiosko en cuestión, es el que me encontré en el estanque de la entrada de la universidad y que observé con bastante detenimiento. Yo les ayudaba y ellos me ayudaban, supongo que el trato es justo. Creo que lo primero seria buscar aquel huevo dorado que parecia perdido.
No me corté en preguntarle sobre Hans, el Cuco de Averzone y la Sauvignon Forestal. De Hans no hicieron otra cosa namás que alabarle por su forma de entender la vida. Del pájaro y la planta se hicieron los locos, como si una visitante no tuviera derecho a saber nada de ellos, como si fuera propiedad suya exclusivamente para los estudiantes. Le di las gracias por llegar a un acuerdo y me despedí hasta tener novedades.

Cuando salí pensé en preguntarle al profesor de paleontologia sobre la planta jugosa que comian esos pajaros. Sabia por el libro que la planta crecia por aquí, así que a preguntar a todo el mundo. Me dijo con poca exactitud que le preguntara al dueño de invernadero; el invernadero era la estación, al parecer allí habia algun encargado al que no vi cuando salí del tren. Él era paleontólogo y no pudo darme más información.

Antes de salir de la universidad subÍ por las escaleras. Llegaban a la sala de conferencias o la clase de seminario. No encontré nada por allÍ de interés por ahora. Decidí salir fuera de la universidad para hablar con el encargado de ecosistema y explorar a fondo la estación.
Reconociendo el terreno
Al salir de la universidad me llamo mi jefe, mal momento para hablar con él. Me preguntaba como iban las cosas, y todo lo que pensaba en contestarle me parecia que le resultaría incoherente. A pesar de todo supe manejar más o menos bien la situacíon. El tiempo empezaba a jugar en mi contra.

Cuando llegué a las cristaleras que separaban la universidad de la estación, vi de nuevo aquel teléfono roto en la especie de mostrador con el número aquel apuntado en el cartel, se me ocurrió llamar a ese número con mi teléfono.

Pues era un programa automático para hacer subir o bajar el nivel del agua del canal y otros canales a traves de las esclusas. Supongo que estaba destinado para los barqueros que tuvieran problemas de este tipo con el canal. Por ahora no se me ocurria que ventajas podria tener bajar o subir el nivel del agua. Lo dejé todo como estaba a la espera de alguna ocurrencia o tener más información.


No tardé mucho en encontrar al encargado del la estac... el invernadero. Estaba mirando el canal bastante escondido. Lo unico que saqué en claro de él fué que los pajaros exoticos, el Cuco de Amerzone, se estaba dedicando a parasitar los nidos de otras especies poniendo un huevo suyo y llevandose otro que se lo comia, empezando a suponer un serio problema para el ecosistema. Y él no era capaz de paliar esta situación.
No era capáz de paliar esta situacón por que en lo alto del invernadero, en unas plataformas, se instalaba o reposaba un autómata con hélices que se averió hace bastante tiempo. El autómata este se encargaba de eliminar la mayoria de los huevos parásitos para que ninguna especie deborara a las demás, manteniendo un equilibrio. Los rectores eran ajenos a este problema, por tanto le tocaba al encargado subirse a las plataformas de lo alto con escaleras para ir quitando manualmente los huevos. Pero la última vez que lo intentó, hace varias semanas, tuvo un accidente cayéndonse de una plataforma, desde entonces no se ha vuelto a subir. Y siendo incluso capaz de decírselo a los rectores por miedo. El problema era cada vez mayor.
Cuando le pregunté por las bayas se hizo el loco diciendo que aquí no habia y se fué, pero se le escapó una palabra que lo delató como un mentiroso. Si habia bayas de esas aquí, vamos a registrar bien la estación.

Para empezar estaba en la parte trasera de la estación en el borde del canal, en una especie de rampa de arena creada por la trasportación y sedimentación de arena del canal, por la que se podia bajar y tocar el agua. Si la sedimentacion fué posible aquí fué por que a los bordes del canal de este lado se alzanban grandes pilares de hierro que conformaban la estructura de la estación y sobresalian del canal, por que debajo de la arena hay unas escaleras para embarcar y desembarcar. Cerca del agua me llamó la atención un gancho macizo de hierro más grande que un puño que se usa en la mar y que estaba tirado en la arena, me lo guardé por que pensé en que me seria util. Pensé que me seria util para engancharlo al tren cuando toque remolcarlo.


Registré toda la estación. Lo único que encontré fué una puerta de hierro en el lado inverso a la universidad, que parecia conducir al exterior. Estaba cerrada. Supuse que aquí dentro se encontrarian las bayas de Amerzone. En este mismo lado pero en el otro extremo, unas escaleras que conducian a las plataformas del techo. Tres pájaros se situaban al lado de ellas y se ponian a la defensiva si intentaba subir las escaleras. No pude acceder a ellas.

Ya lo habia explorado todo y estaba atascada casi sin saber que hacer. Ahora todo dependia de juntar alguna pieza para que todas calleran por su peso. Llegué a esta conclusion.
Objetos familiares
Ya lo habia explorado todo y estaba atascada casi sin saber que hacer. Ahora todo dependia de juntar alguna pieza para que todas calleran por su peso. Llegué a esta conclusión.

Me dirigí a la universidad para ser más pesada con el paleontólogo y los rectores, por el camino en el puente de acceso me encontré al encargado apoyado en la barandilla. Volvi a preguntarle si éxito de ningún tipo. Me dirigí a la universidad.

Hablando de nuevo con el paleontólogo me percaté que la historia que le contó Hans sobre el muñeco encontrado en Vadaline, lo tenia fascinado. Esta fascinación manifestada vino a causa de tener más confianza conmigo. Deseaba poder ver un objeto de esos, ya que su trabajo se lo exigia muchísimo. Lo más importante es que dudaba de que existiera de verdad.

Ahora tenia la sartén por el mango. Por el bien de todos y de mi misma, fuí al tren para coger el muñeco de mamuts y enseñárselo al profesor. Ya habia hecho muy feliz a dos personas: Momo y el profesor.

El profesor me pidió que le prestara el muñeco para estudiarlo, para luego inpartir una clase improvisada a sus estudiantes sobre el muñeco y los Youkols. Cuando finalizara la clase me lo devolveria.
Me invitó a asistir a la clase, pero antes de eso necesitaba estudiarlo para tener las cosas claras. Me dijo que cuando la clase fuera a empezar, me llamaria al móvil para que acudiera.

El profesor abrió la puerta del laboratorio y se dispuso a estudiar el muñeco.

La puerta del laboratorio era la del fondo del pasillo de la derecha, y la dejó abierta, con lo que entré.

El laboratorio, aunque antiguo, gozaba de muy buen instrumental y calidades, salpicado por varias piezas de huesos muy bien conservados con el instrumental guardado en las estanterias. Habia de todo, microscopios, probetas, productos químicos... y no escatimaban en unidades.
Eché un vistazo por los dos armarios. En uno de ellos se guardaba un cilindro de música, cogiéndolo para introducirlo cuando saliera de allí en la caja de música del tren a ver que sonaba. Dando una vuelta por las mesas de trabajo, encontré en una usada recientemente que no se habia recogido el istrumental, un frasco de polvo de Yangala-cola. Según el libro que tenia sobre este hongo, este frasco me serviria, si lo consumia, para agudizar mi vista hasta 10 veces. También cogí unas pinzas de probeta.


En el tren vi el contenido del cilindro de música. Era otra historia de Anna para Hans. Anna solia utilizar estos cilindros por que Hans debido a su accidente no era muy amigo de las letras.
Hablada de como Anna, a la muerte de su padre, se ocupó de dirigir la fábrica solo por su Hermano. Para hacer realidad todas las creaciones de Hans y que, si alguna vez volvia, la fábrica le seguiría esperando por siempre.
Anna parece que aguantó hasta el final antes de que la situación fuera insostenible y decidiera vender la fábrica.
Cobrando mi recompensa
Le habia preguntado al encargado de la estacion y al profesor por el Savignon Forestal, las uvas esas. Los dos se hicieron los locos ocultando algo. Era hora de hablar otra vez con los rectores.

Cuando le volví a preguntar por el Savignon Forestal, ellos, en un arrebato de superioridad intelectual, principalmente por que eran tres, Hablaron en condicional pero sin mentir, poniendo como escusa y con segundas, que utilizaban esta uva para crear vino que ellos se pimplaban. No le di más vueltas y aprobé y respeté su situación.

Antes de salir por la puerta pensé: solo necesito un poquito, ya está bien. Me acerqué a ellos y volvi a preguntarle por el Savignon. Me dijeron ya claramente, descubiertos, que, si habia Savignon tendria que estar en el invernadero de la estación, y que el que tiene las llaves es el encargado.

Busque al encargado en el puente y le informé que lo sabia todo. Que los rectores, aliados con el y el profesor, tenian una pequeña plantacion de estas uvas para fabricar vino y pimplarselo. Esto lo hacian a escondidas de los demas profesores y estudiantes. Y esto podria resultar algo embarazoso en su reputación
Le dije que me abriera la puerta del del jardin trasero, que solo queria unas poquitas uvas. No se lo pensó dos veces y la abríó, dandome luz verde para hacer lo que quisiera dentro. Como se dice: todos contentos y tranquilos.


Localicé enseguida las bayas de Savignon en el fondo, cogí algunas. Me dirigí donde los Cucos de Amerzone no me dejaban pasar para subir la escalera. Tiré las bayas al suelo bastante cerca para que se percataran rápido. Enseguida los cucos se dirijieron a ellas, caminando con gracia. Fué todo un momento.

Subí las escaleras. En la plataforma de arriba habia puesto un nido algún pajaro en toda la maquinaria del automata que se encargaba de quitar los huevos parásitos, por eso no funcionaba.
En el nido se distinguia claramente uno de estos huevos parasitos. No podia llegar a cogerlo, tuve que hacer uso de las pinzas de probeta para conseguir esos centímetros.

Me dirigí para la universidad. En el puente el encargado del invernadero, apreció mucho mi comprensión en el asunto y me regaló una botella de ese vino made in Barrockstadt. Le di las gracias y me allegró cantidad el dia. Son buena gente.

Con este huevo en mi poder no dude en utilizarlo en la balanza mecánica del kiosko musical de la plaza. Fué un huevo perfecto. La puerta se abrió y accedí al interior. El interior estaba practicamente hueco, la maquinaria se encontraba en un piso inferior. Esta habitación servia de entre sala para reducir totalmente el ruido de la maquinaria que movia los automatas músicos.

Cuando bajé creia que esto iba a ser complicadisimo pero una vez más me sorprendí. La maquinaria se costituia de un cilindro geométrico. En todas las caras de este prisma casi cilíndrico habia salientes con una configuración concreta. unas barillas de hierro salian de otra maquinaria y llegaban a una de las caras del prisma cilindrico. Cuando este giraba los salientes tocaban las varillas moviéndolas, con lo que estas reproducian un código. El codigo trasmitido por las varillas llegaba hasta los autómatas de la terraza y tocaban una melodia.


Los rectores ni se molestaron en investigar. Seguramente por que vieron los autómatas de la terraza y esa complegidad si que debia ser tela marinera.
Lo unico que tuve que hacer fué accionar la palanca que daba inicio a la melodia. El por qué dejó de sonar? probablemente algo hizo que la maquina se parara y esta no tenia autoinicio.

La música sonaba y yo habia cumplido com mi trabajo. Me habia ganado una botella de vino y pronto el dinero y el gran agradecimiento de los rectores. Y más aún: me habia ganado en exclusiva una clase inprovisada por el doctor, que me enseñaria más cosas sobre el muñeco, la tribu y los mamuts, aguardaba impaciente que el doctor me llamara y estaba muy contenta.

Fuí a cobrar mi recompensa a ca los rectores. Le dije que habia arreglado el kiosko y antes de darme el dinero acordado, ¡se pusieron a deliberar¡. Finalmente me lo dieron y me metieron prisa para que sacara el tren, rectores... Antes de llegar a la consola mi madre me llamó y, gracias a mi animo tuvimos una buena conversación.

Le entregué los 100 dolares al barquero. Me dijo que se tenia que abrir la esclusa primero, que él se mareaba en tierra y no podia. Cuando llamé por teléfono al operador automático me dijo que los técnicos no estaban disponibles en este momento. El barquero era cosciente de esto y me entregó la llave que me permitia abrir la exclusa manualmente a través de la consola con el teléfono incorporado. Metí la llave y el panel de mando quedó desbloqueado, seguidamente introduje el código correcto, el mismo que servia con el operador automatico: 4-2-asterisco. La puerta de la esclusa se abrió.


Avisé al barquero que se moviera hasta la zona de la exclusa. Volvi a subir el agua marcando: 4-1-asterisco. La barca se trasladó entonces cerca del tren, esperandome a que llegara. El barquero me tiró una gran cadena amarrada a su barcaza. Utilicé el gancho que tenia para colocarselo a la cadena y engancharlo a la locomotora; no le costó gran trabajo al barquero remolcar el tren fuera de la estación, lo colocó justo para que la maquina de darle cuerda no tuviera ningún problema de conexión. Le di las gracias al barquero y a su mujer por todo, hasta siempre amigos.
Seminario del profesor
El profesor me llamó antes de poder dar cuerda a la locomotora. Me dijo que su seminario estaba preparado y que empezaria dentro de un minuto en el atrio de la universidad.

Los estudiantes convocados, interesados o existendes, se contaban con los 5 dedos de la mano. Bueno, conmigo ya eramos seis, no está mal.

20 minutos duró el discurso sin ruegos ni preguntas. Consistió a grueso modo sobre la tribu de los Youkols y su gran simbiosis con los mamuts. Fué de gran interés para mi saber todo esto, y mi pasión por los mamuts ya era una realidad.
Al parecer el origen de los youkols fué por los alpes franceses, dejando aquel muñeco de mamut allí. Debido a cantidades de circustancias acabaron por el Norte de Siberia. Y aunque a dia de hoy siguen existiendo: su simbiosis con los mamuts a desaparecido, principalmente por que ya no existen.
Esto, de todas formas, se podria considerar la explicación científica. Existen muchas leyendas de que, incluso, loS mamuts pueden no estar extintos.
Lo que sin casi ninguna duda pensaba es, que Hans Voralberg, tenia una especie de visión, y se fué a Siberia para encontrar a los Youkols y conocer su cultura y supersticiones. Su fin o su por qué no está claro aún, pero podria ser por cualquiera de estas leyendas. Hans Voralberg me habia demostrado ya en varias ocasiones, que su capacidad mental era tal, que no dudaba de él, Que firmara o no firmara aquel contrato ya empezaba a darme igual. Todo lo que estaba viviendo no se pagaba con nada material. Me habia tocado a mi.


Cuando finalizó el discurso el profesor me dijo que me pasara por el laboratorio para entregarme el muñeco de mamut y un escrito sobre una gran leyenda sobre los Youkols.

En el laboratorio, antes de despedirme del doctor, leí el artículo sobre un arca de mamut, igual en semejanza que al Arca de Noé, que nos habia entregado a todos los estudiantes.
Explicaba en como los Youkols, coscientes de que los tiempos cambiaban y el mamut desaparecia, construyeron un arca totalmente hecha de mamuts. La llenaron de muchos de ellos y la transportaron hacia una isla llamada Syberia, situada en el mar del Norte de Siberia.
La creencia se convierte en supertición y , al parecer eso es lo que pasó con esta arca, que cada cierto tiempo, volvia y atracaba en Siberia con muchos mamuts en su interior muertos, pero que servian de alimentos y materias para esta tribu. Luego el arca volvia a irse para volver al cabo de muchos años con nuevos mamuts, y así sucesivamente y cada vez con una frecuencia mayor hasta hace menos de 200 años que, estas ultimas veces que vino, lo hacia sin cargamento. TodavÍa se pueden encontrar personas o testimonios de Youkols vivos que dicen haber visto esta arca vacia. Por tanto la preocupación de esta tribu por sus valores y simbiosis con el mamut, los está haciendo oscurecer y negar en todo lo que ellos suponian.
Cientificamente nadie creé en esta leyenda, por que la isla de Syberia no figura en ningún mapa principalmente.
Cogi el muñeco de mamut y me despedí del doctor.

Antes de marcharme me despedí también de los rectores.
Toc toc, -quien es-, -el tren de Hans Voralberg-, aabre la murallaa
Solo andamos 50 metros hasta la puerta de la muralla, a la que vi más de cerca y, no solo le costaria saltarla a los gigantes, si no que les costaria también derribarla.

Oscar se bajó del tren sin decir nada y se fué a la ventanilla en la que se expedian los billetes y las autorizaciónes. Me bajé y le pregunté que qué hacia ahí. El reglamento... Intenté convencerle con mis mas finas dotes de dialogo, pero era lo mismo que hablarle a un autómata, quien me manda a mi...

Nada, que queria una autorización. Vamos a ver que hago.Examiné la gran puerta y los torreones de sus lados. La puerta era absolutamente impenetrable, ya podia chocar un tren a 200km/h y no la traspasa, por lo menos esa era mi sensación. A veces uno solo tiene que mirar al mar para darse cuenta de la inmensidad de las cosas, pero ver una puerta así tambien te dejaba esa sensación. justo en el centro tenia una especie de cerradura que parece se abria con una llave estilo Voralberg. Llave inglesa, llave fija, llave de tubo, llave voralverg... Deduje que el tren debia de tener algun mecanismo para abrir la puerta, por que el morro del tren apuntaba directamente a la cerradura preguntaré a Oscar a ver. O no. Quizás lo más seguro la abra algún mecanismo de la puerta.


En uno de los torreones pude ver una gran hélice en toda su esencia, mucho más grande que la de cualquier avion o barco. Me percaté de una puerta en el torreon de la hélice por la que se accedia al interor de la muralla.
En el otro torreon pude ver una caseta de la que salian tuberias y tenia algún tipo de sistema de ventilación. Un gran puente con sus barandillas hecho para las personas cruzaba la puerta por arriba desde esa caseta hasta la hélice.

El interior conducia directamente arriba por unas escaleras rectangulares. Aqui abajo no habia nada, me percate de una istalación electrica en funcionamiento.

Cuando llegué arriba y salí al exterior me llamo Olivia. Su primera pregunta fué que habia pasado con Dan; si quieres quédatelo pensé.Intenté cambiar de tema contándole como me iba, pero ella hizo lo mismo voviendo a hablar de Dan, como si le inportara un pimiento lo que hacia.
No tuve otra opción que contarle lo que habia pasado. Me dijo que lo estaba viendo muy preocupado y ella se preocupaba por los dos intentando meterse por medio a arreglarlo. Después de eso si me permitió, o me siguio el rollo escuchando como me iba, veremos. Aunque me despedí de ella muy bien, la falsedad se notaba dejar, no saquemos conclusiones precipitadas.

La altura de la muralla era más de lo que parecia desde abajo. A mi izquierda la hélice, a mi derecha la caseta. La verja que daba acceso a la hélice estaba cerrada, me dirijí a la caseta.

La puerta estaba abierta. Dentro un hombre que vigilaba sin cesar por una gran ventana el horizonte fuera de la muralla. Tenia un telescópio al lado. Ni siquiera se dió la vuelta cuando entré.
La habitación parecia ser el puesto de vigilancia de la muralla. Estaba totalmente reforzada por hierro y acondicionada para los vigilantes.

Lo primero que hice fué saludarle, se dió la vuelta y me devolvio el saludo. Hablamos.
Decia ser un capitán destinado aquí para asegurarse y vigilar que nada hostil fuera de la muralla intentaba invadirla y atacar a la localidad de Barrokstadt. Por lo que se ve: se quedo viviendo su infancia, cuando cosacos rusos, al parecer, invadieron esta localidad; por eso estaba derruida. Y por eso la construcción de esta muralla. También me dejo claro que la unica autoridad de esta muralla era él.


Pues muy bien pense yo. Le pedí por favor que me diera un visado autorizado para darselo a Oscar. Me dijo que no, que el exterior era muy peligroso y no podia cometer tal acto de dejarme marchar. No podia cometerlo por que el enemigo acechaba, se vigilaban constantemente.

Me parecio extrañisimo todo esto, con lo cual, eché un vistazo por el telescopio.Tuve que graduar las lentes del telescopio por que se veia borroso. Cuando encontré la graduación adecuada, lo que parecia ser un cosaco montado en su caballo, resultaba ser un tronco de un arbol. Al parecer el capitan tenia la vista fatal, unas gafas de mil aumentos en una mesa no hicieron namás que aprobar mi teoria.

Me rei y le dije, o mejor dicho, intenté convencer al capitan que no habia nada, pero él no se lo creyo.

Llevaba el frasco de Yangala-cola, y supuse que esto seria lo ideal para que el capitán se diera cuenta de que aquello era un tronco.
En la mesa que tenia al lado, aparte de todo un equipo de radiofrecuencias, habia dos copas de vino. Tengo vino y Yangala-cola y dos copas en la mesa, no me hace falta nada más.
Llené las dos copas con el vino y en una eché los polvos de Yangala-cola. Tuve que utilizar mis dotes seductoras para convencerle de invitarle a bebernos un vino. Cuando acabó le insistí que volviera a mirar por el telescopio.

No daba credito a le que veia. No sabia si agradecérmelo o maldecirme. La cuestión es que todo esto ya no tenia sentido. Le animé diciendole que ahora podrá disfrutar de un puesto más activo
destinado en otro sitio. El secreto se quedó entre nosotros. Ya que no habia peligro no dudo en concederme la autorización. me dijo que subiera al tren y que no me preocupara de nada más. Que la puerta la abria él.
Ciudad Industrial de Komkolzgral
Continuamos nuestro viaje y las horas pasaban. Siberia estaba cada vez más cerca. Aproveché para comer.
Más o menos íbamos por los Montes Urales. El terreno a los lados de las vías era una tundra desértica, las colinas salpicadas impedian a la vista ver más allá. Todo estaba bastante vacio.

Al cabo de unas 8 horas noté como el tren empezaba a pararse, teniendo la sencación de problemas. Al cabo de 10 segundos el tren estaba completamente detenido. Por una parte me alegré de que no estuvieramos en mitad de la nada y agradecí el bajar y estirar las piernas.

Estábamos en un desfiladero artificial creado para la via del tren que atravesaba una colina por la mitad.
Aquí por lo que se ve, se aprovechó este desfiladero para construir una mina algo más profunda y accesible tanto a sus galerias interiores como a la propia via del tren para cargar el mineral.


Cuando bajé del tren vi a la salida y entrada de las vias, delimitando el recinto de la mina, dos enormes figuras de aspecto de persona construidas en metal que trasmitian a los trabajadores los valores y el poder comunista ruso.
Su altura era de 50 metros, y sus pies estaban a ambos lados de la via, formando una entrada en forma de arco con ellos, los trenes pasaban por debajo. En una de sus manos una gran hoz, y en la otra un martillo, símbolo comunista ruso.
Estaban mirando hacia el recinto de la mina, señal que infundaba a los trabajadores un trabajo mas provechoso para el comunismo. Unas escaleras en uno de sus pies accedian a unos habitáculos en sus cinturas.
Los pies se acoplaban, por medio de unos discos, en unos railes paralelos a la via. De esta forma podian ser trasladados más adentro del recinto.

Estaba oscureciendo. El viento parecia ser inexistente, sin embargo, se escuchaba un sonido bastante contaminado y con mucho eco debido al desfiladero y a la mina, que practicamente no dejaba oir nada debil.
El aire estaba muy cargado de partículas pesadas provenientes de la mina, incluso afectaba debilmente a la visión del horizaonte.

La mina estaba activa. Tanto la corriente electrica como la disposicion de los elementos indicaban un trabajo actual, Sin embargo parecia no haber nadie a estas horas.

Oscar me dijo que el aire contaminado de los metales pesados podria dañar sus mecanismos, con lo cual volvió a quedarse dentro del tren confiando en que yo arreglara esta situación de volver a dar cuerda a los resortes del tren.
El problema es que en esta ocasión, es que no habia ninguna maquina instalada al lado de la via con tal fin, tampoco habia cabina de expedición
de billetes. Pensé en que por alguna razón, nos habiamos, o se habia equivocado Oscar, de la dirección correcta tren. Sin embargo sus palabras no delataron tal cosa ni nigun otro problema, al tren tan solo se le habia acabado la cuerda.
Pensé en la genialidad y en la precaviedad de Hans Voralberg para haber previsto esta situación. Me dispuse a explorar el lugar.


Me acerqué a la figura de la entrada, pude ver que esbaba mecanizada, y que los railes por los que se trasladaban solo comprendian la zona de la mina.
Las figuras se podian mover para un fin concreto dentro de la via.
Subí por las escaleras hasta el habitáculo interior. Dentro habia una cama para dormir, seguramente para el vigilante. También habia una consola para activar y dirigir la figura, le faltaba una manivela y parecia no tener energia.
En una estanteria en lo alto de la cama con varios libros, pude encontrar un cilindro de los de Hans, y un plano con el dibujo de esta figura, destacando algo importante en sus pies. Después de analizarla un par de minutos, creo que comprendí, que esta figura era creacion de Hans y que esta misma figura podria dar cuerda al tren, su mecanismo estaba en el pié. Debo hacer funcionar esta figura macanizada.
Buscando un poco más a fondo en la estanteria encontré la manivela que encajó en la consola.
Según mi teoria: debo de trasladar primeramente la figura debajo del tren, justo debajo del resorte.

La accioné dos veces para alante y no necesitó de nada más para llegar a posicionarse justo debajo del resorte del tren. Automáticamente dió cuerda al tren.
Tren saboteado
Justo cuando bajé las escaleras, vi a un hombre de negro salir de la locomotora. Parecia llevar escondido algo en su gabardina. Corrió con los gestos de un ladrón y entró en la estructura de la mina. Le llamé la atención antes de que entrara e hizo caso omiso.

Me acerqué a la locomotora y Oscar no estaba en su puesto. Supuse que el ladrón habia saboteado la locomotora de algún modo.
Entré en el vagón de pasajeros y en mi habitación, encontré a oscar sentado en la cama amordazado de manos y boca con cinta. Se las quité.
Me contó que un hombre horrible y despiadado lo sorprendió por detrás mientras limpiaba. Lo agarró y lo amordazó, para seguidamente quitarle los brazos y llevárselos, y que el no pudo hacer nada, excepto temblar y rezar.


A Oscar le faltaban los brazos y por tanto no podia conducir la locomotora.
El mayor problema es que, en las peores cirscustancias, me podria enseñar como funcionaba el tren y controlarlo yo, pero Oscar no lo veia corecto por que burocráticamente no disponia de ninguna licencia para ser maquinista.
Su reglamento es su reglamento, y debo de aceptar eso por que no lo iba a hacer cambiar de opinión.

Ahora tendria que entrar y buscar por la mina a aquel ladron y encontrar los brazos de Oscar. No habia otra opción.
Una pequeña cizalla para cortar metal se encontraba en el suelo, debia de pertenecer al ladrón. Me la guarde suponiendo que me serian de utilidad.
Antes de salir del vagon escuché el cilindro de música.


Al escuchar el cilindro en el tren me di cuenta de que Hans se quedó aquí un tiempo, y al igual que en Barrokstadt, contribuyó con sus creaciones al funcionamiento de la mina, eliminando los trabajos más pesado para los mineros. Esto sucedió después de 2 o 3 años después de la Segunda Guerra mundial. Mi asombro por Hans no dejaba de crecer, y me alegré de que Hans tenia previsto esta parada.
El cilindro, al igual que el de Barrokstadt, fué enviado por Anna.

La puerta del complejo estaba cerrada y era de hierro macizo.
Miré por el edificio y me percaté de una ventana arriba y un saliente justo debajo de ella.
Pense en llevar la figura mecánica a su posición media haber si podia saltar desde ella hasta ese saliente, y así acceder por la ventana a algún sitio del interior no previsto por el ladrón, de todas formas era mi única opción.
Solo tuve que dar un pequeño salto desde la figura para llegar hasta el saliente.


La ventana estaba tapada por una chapa de metal. Por un agujero en la chapa pude ver el interior y su grosor. Aproveché este agujero para , con la pequeña cizalla, ir cortandola y hacer un agujero más grande por el que entrar. Me llevó casi 20 minutos, e intenté hacer el menor ruido posible.

Entré a una habitación que servia de almacén de varios materiales pequeños: tubos, cajas, bidones, reglas, botes y en especial: muchos tanques pequeños de algún gas.
Registré toda la habitación. En una estanteria llena de tanques encontré un hueco entre ellos que habia varias piezas pequeñas de mecanismos. Un pequeño autómata se encontraba estre ellos, al examinarlo más de cerca vi que esto era una bujia automatizada, me la guardé.

Una puerta daba a la sala grande del complejo pero estaba cerrada, Mirando por las dos ventanas a la sala grande vi mucha maquinaria, depósitos y tuberias. Seguramente todo esto sea para hacer funcionar todos los sistemas de la mina.

Me percaté en el exterior de un ascensor que posiblemente bajaba a las galerias de las minas. Como aquí no podia hacer nada, decidí ir para allá equipada con la cizalla y la bujia.

Ya habia anochecido y todo parecia tranquillo. Llegué al ascensor y le di a la palanca para que subiera, este respondió. Entré y bajé.
Efectivamente, eran las galerias y estaba muy oscuro, al contrario que en el exterior y la habitacion por la que me colé, que estaban las luces encendidas.
Practicamente era imposible seguir hacia adelante.

A mi derecha vi un motor que posiblemente sea para encender las luces. Examiné su consola y le faltaba algo esencial entre dos contactos, posiblemente un fusible o... una bujía.
La bujía autómata encajó a la perfección. accione la palanca, y la bujía, con una funcionalidad muy caracteristica de Hans, dió la energia necesaria para que el motor empezara a funcionar, dando luz a toda la galeria.

La galeria llegaba en linea recta hasta otro ascensor que subia. A mitad de camino mas o menos un cruce con otra galeria que se adentraba a la zona de trabajo. Un monitor en el cruce motivaba a los trabajadores con imágenes y sonidos del comunismo, estaba encendido pero no le llegaba ninguna señal.
Las condiciones del trabajo y la seguridad de las galerias no eran las más
adecuadas pero parecian aceptables.

El trayecto de la galeria fueron 100 metros hasta el otro ascensor. Su dirección era la adecuada para pensar en que este ascensor subiria hasta el complejo de las instalaciones superficiales.
Fábrica
Me encontré en la sala principal del complejo, un gran órgano de viento a mi izquierda me llamó muchísimo la atención. Era descomunal y era... obra de Hans. Un autómata vestido de músico y con las manos encadenadas, las manos de Oscar, se sentaba en las teclas esperando a tocar tan salvaje melodia. Me acerqué a él y no pude ver nada para activarlo o quitarle las manos, aunque tampoco queria por que el saboteador sabria de mi presencia.
Vi un destornillador de pala cerca de las teclas que no dudé en coger.

La sala principal tenia la función, tanto para los trabajadores como las instalaciones, de servir de centro para acceder, derivar y distribuir, todo los necesario para la mina. El organo por su parte se instalaba aqui por que era la habitación más grande y la que más tráfico tenia. Su función
seria tocar para motivar a los trabajadores.


Casi toda la construcción estaba hecha en hierro, me estaba acostumbrando mucho a este metal.
En el lado enfrente del órgano habia una puerta gruesa y maciza de hierro, cerrada. Los altos estaban llenos de plataformas, tanques y tuberias, que se accedia mediante unas escaleras que habia. Y en el otro extremo del ascensor nada en particular: maquinaria, más tanques de mayor tamaño y la parte administrativa.


Cuando eché un vistazo a todo quise subir por las escaleras, pero una placa habia sido atornillada a ellas entre tres peldaños y no pude subir, quité los tornillos con el destornillador. La placa estaba muy corroida y tenia sintomas de haberse atornillado y desatornillado muchísimas veces.
Subí hasta una plataforma pequeña. Habia una especie de monorrail, y con una cabina se accedia a otros lugares de la parte alta tanto para los operarios como para el cargamento, estaba desactivada.
Una puerta aquí daba a una caseta. Entré.

Parecia ser la caseta de control e información de todo o parte del complejo. Al fondo habia muchos controles y monitores, y una persona sentada mirando a ellos, parece que no se percató de mi entrada, pero es raro por que la puerta hizo mucho ruido. Después de salir de esta habitación seguro que sabré que es lo que se cuece por aquí.

El hombre llevaba una máscara y fué él el que le robó las manos a Oscar, me lo dijo claramente y sin tapujos.
Al parecer esta mina forma parte de una ciudad industrial que dejó de funcionar hace mucho tiempo, clausurada por el estado comunista ruso por que ya no servia a los intereses del gobierno. Él era el jefe de todo el complejo, y se quedó aquí, por ódenes del estado, para vigilarla de saqueadores u otros problemas el resto de sus años.
Lleva aquí demasiados años y el aburrimiento parece que pasa factura en la cabeza. A la cabeza y a la salud, por que el polvo que se respiraba no era sano y no paraba de toser.

Una vez, cuando el complejo estaba operativo, una cantante muy famosa llamada Helena Romanski, famosa en toda Europa, cantó para motivar a los trabajadores, haciendo una gira por las principales fábricas rusas. Él la escuchó, y tuvo el honor de conocerla, y desde entonces se convirtió en su pasión.

Un dia, hace varios años, se le ocurrió transformar la fábrica en un gigantesco órgano, tranformando las tuberias y otras instalaciones para tal fin, con el gran deseo y esperanza, de que algun dia la cantante, conteste a unas de sus cuantiosas cartas que le mandó, y cante para él en esta fábrica.

Hans voralberg pasó por aquí y contruyó un autómata mecanógrafo. Y este señor, lo adaptó para ser el pianista del organo. Pero las manos exigian demasiada precisión para tocar, y las manos del autómata macanografo resultaban inutiles.
A la llegada de mi tren, el pudo ver a Oscar, y pensó en utilizar sus manos para el músico autómata, con un resultado excelente. Se quedó maravillado de aquellas manos.

Ahora solo le faltaba Helena Romanski para ser la cantante y poder disfrutar de una melodia en su fábrica abandonada, y que oyera toda Rusia, metafóricamente hablando.
Solo le faltaba traer a la cantante.
Helena Romanski
De ninguna forma iba a querer dármelas. Intenté tratar con él ofreciéndole traer a Helena Romanski para él, y accedió encantando, prometiéndome devolverme las manos cuando cantara. El problema es que no sabia donde se encontraba, y él tampoco.

Accedió a darme permiso para visitar su camerino, convertido para tal fin cuando ella cantó aquí. Él lo ha transformado en su propio museo de la cantante. Le dio a un botón y una sala descendió en la parte baja de la sala.


Bajé las escaleras y entré en el camerino. Prácticamente la sala estaba intacta. Tres vestidos de la cantante se dejaban ver en unos maniquies, seguramente los dejó ella de recuerdo. Grandes cuadros entre los maniquies terminaban de adornar la habitación.
Habia un tocador, y enfrende una pequeña cómoda con el cajon superior abierto, dentro habia varias cartas y un albun.
Las cartas habian sido todas devueltas por que en la dirección donde se mandaban no habia nadie. Él las mandaba siempre al mismo sitio, confiando en que algún dia viera una de ellas y le contestara.

Leí la más reciente y dejaba claro la pasión de este señor. Pude saber su nombre: Camarada Borodine. Llegué a comprenderlo y me dio fuerzas para continuar sin pensar malo de él.
En cada página del albun habia un recorte de periódico que informaban de la carrera de la cantante. Sin duda fué una cantante ejemplar que maravilló a europa, pero hace varios años tuvo que retirarse por problemas de salud. En una de las últimas páginas vi una noticia en la que la cantante formó un duo con otro cantante ruso llamado Frank Malkovitch, y al momento recordé que se trataba de aquel cantante que salia con mi madre, y a juzgar por sus llamadas en el móvil, creo que coqueteaba.


Cuando terminé de examinar el albun llamé a mi madre haber si era el mismo y con suerte, le preguntaria sabiendo donde vivia o vive Helena Romanski.
A pesar de que la desperté por la diferencia horaria, el resultado fué positivo, por que el cantante ruso ya salia con mi madre y estaba junto a ella en la cama. Mi madre solo tuvo que preguntarle para indicarme donde vivia. De todas formas su información era de hace 15 años, que fué la última vez que supo de Helena Romanski. Me dijo que se encontraba en un santuario termal en Arabald.

Justo antes de entrar en la sala de control para informar a Borodine, me llamó Dan.
Su actitud era algo preocupante, amistosa y arrepentida, haciéndome ver que necesitaba que estuviera con él. Le dije que estuviera tranquilo.

Le trasmití la noticia a Borovine, y este me dijo que ese sitio se no se encontraba muy lejos de donde estábamos, se alegró muchísimo. Era una estación termal a la que se llegaba por tren, y muchas celebridades, políticos y militares famosos se recuperaban allí de la agonía de la vida,
aunque en estos útimos años dejó de ser popular.

Tratando con él los asuntos del viaje hasta allí, me contó que encima de esta fábrica, en la meseta de la colina, se instalaba una base de pruebas espaciales abandonada hace mucho tiempo, y que posiblemente habia un transporte que iba directo a Arabald.

Cuando el cosmódromo estaba operativo, el escuchó y vió muchas veces, militares famosos dirigirse hacia el cosmódromo para hacer un viaje directo hasta Arabald.

Me contó que si queria saber más, allí habia un borracho vigilando la zona de por vida igual que él aqui. Dijo que la cabina del monorrail me conduciria hasta allí, que cuando estuviera lista entrara y la mandaria hasta lo alto. Deseó mucha suerte, tanto para mi como para él.
Cosmódromo
El monorrail casi que subió en vertical hasta una puerta acorazada, que delimitaba la fábrica con su tejado. El tejado se comprendia de una pasarela que daba acceso al cosmódromo.

Cuando estaba pasando la pasarela Olivia me llamó. Su tono y actitud era como de advertimiento, y utilizaba todo lo que le contaba de mi viaje para juzgarme que me estaba alejando de Dan, no le importaba un carajo mi viaje.
A mitad de la conversación empezó a contar que salia con Dan para que se animase por que yo no estaba allí, su seguridad en las palabras era algo desconcertada. Le pregunté si es que salia y le gustaba Dan, y me contestó con tono desafiante. que si por que se sentia solo y queria animarle. Aquí terminó nuestra conversación.


Por la pasarela llegué a la parte baja, esta servia de descarga de y almacenaje de materiales pesados. Se instalaba también una subestación para proporcionar energia, asi como todos los sistemas necesarios para el funcionamiento del cosmódromo. La zona de mantenimiento como las oficinas de todos los recursos también estaban aquí, y comprendian los interiores bajo el cosmódromo. Muchos tanques de combustible de algún tipo reposaban en el tejado por la parte de la fábrica. Unas únicas escaleras conducian a la parte alta.

Un gran cohete espacial a medio construir y abandonado mirando hacia el cielo dejaba ver la actividad que antaño tuvo este lugar. Un sonido constante de un águila salia desde lo alto del cohete.
Al subir las escaleras pude distinguir dos zonas: la zona de la construccion del cohete, que era donde me encontraba, y la zona de lanzamientos espaciales, que estaba al otro extremo, y era un muro circular en el que en su interor podia ver una nave en una rampa de lanzamiento en el centro.


Al lado del cohete se instalaba una plataforma cuadrada a un metro sobre el suelo. En una de sus esquinas habia un módulo de cohete espacial que servia, seguramente, para simular las condiciones en el espacio del astronauta mientras estaba en tierra. Cantidades ingentes de botellas vacias de Vodka se amontonaban alrrededor. De esta forma el encargado aquí mataba su tiempo.
Una grua se instalaba en uno de los lados de la plataforma, con la misión principal de transportar material hasta la parte alta del cohete. También habia unas piletas en el suelo que la grua podia mover. Una tuberia con la boca hacia abajo miraba directo a las piletas, y seguramente servia para echar agua en ellas con algún fin.

La puerta del módulo estaba abierta y habia luz dentro, el encargado estaria allí.
Lo encontré sentado y apoyado en la mesita que tenia, con una botella de Vodka en su mano. LLevaba un uniforme de aviador y no se percató de mi entrada, y si se percato estaba demasiado borracho para reaccionar. Estaba todo hecho una pocilga.


Me costó un poco que me prestara atención. Aunque por su borrachera, parecia ver solo una silueta con voz femenina, contestó a todas mis preguntas.
Lo único que saqué en claro es que era un militar destinado aquí de por vida y que mataba el tiempo a base de beber vodka y observar un águila.
Todo lo demás que le pregunté lo interpretaba a su manera. Su actitud era amistosa y graciosa.

Cuando acabé la conversación recogí una botella de Vodka entera del suelo, pensando en quedármela, no creo que la heche en falta.
Parecia ser la última botella llena que tenia a mano, por que justo cuando la cogí, se terminó la que tenia y empezó a echarla en falta. Se levantó y salió afuera a por más.

Parece que el levantarse no le sentó bien, y enseguida se sentó en la barandilla que cubria la plataforma a tomar algo el aire, con la mala suerte de caerse para atrás a una de las piletas. El golpe fué considerable y se quedó dormido allí.
Como vi un grifo en lo alto de la grua, pensé en darle un baño de agua para hacerle una favor despejándole, y otro favor a mi para ver si más despejado podria ayudarme antes de aventurarme sola.

El flujo del agua estaba cortado, pero por los bajos de la platafoma, cerca de las piletas, habia una manivela para abrir el suministro. En la consola de la grua habia que introducir una llave de contacto antes de hacerla funcionar.

Ahora que el piloto no estaba en su módulo. Fuí a inspeccionar por si encontraba la llave. La encontré en un pequeño armario junto a una orden del gobierno sovietico escrita en papel. Informaba que el proyecto llevado aquí por Hans Voralberg, de la construcción de un cohete de resortes, habia sido desestimada por varios motivos, y en consecuencia, todo lo relativo al
Proyecto Voralberg(XP25) se suspendia irrevocablemente. La carta iba con segundas tachando a Hans Voralberg de un hombre que no tenia las cosas claras y no daba más de sí. Esto fué hace 20 años.

Con el suministro abierto, el contacto dado y la grua enganchada a la pileta, ya antes esto útimo de que llegara a la zona, usé la consola para colocarla justo debajo del grifo, tuve que dar al contacto, moverla la grua para la izquierda y para alante.
El baño fue enorme y por un momento pensé en que lo ahogaria.


El baño lo espaviló muchísimo, y al cabo de 5 minutos ya hablaba y entendia con claridad.
Era un Coronel destinado a probar el prototipo de Hans cuando estuviera totalmente operativo. El prototipo no era el cohete, era un ala mecánica de resortes que podia volar fuera de la atmósfera a su conveniencia.
Al parecer Hans se enteró de que el gobierno ruso, durante la Guerra Fria, queria utilizar este ala para instalar en ella una cabeza nuclear para tener la supremacia en el espacio. Hans se entero de esto justo antes de finalizar su proyecto y lo abandonó, siendo imposible para el gobierno ruso continuar con el proyecto por que su proyecto era una utopía que no comprendian.
La carta que encontré en el armario que informaba de suspendimiento del proyecto estaba claramente falseada para hacer parecer a Hans el malo.
Por otra parte me dijo indirectamente que habia un dirigible con piloto automático que iba directamente desde aquí a Arabald, utilizado por los militares para reponerse en aquella estación termal.
Indirectamente también me habló soble todos los pájaros que volaban alrededor del dirigible, por que les gustaba el metal. Y la solución a este problema pasaba por águilas reales amaestradas que servian para auyentarlos de una forma muy eficaz. Por suerte quedaba un ejemplar, el último ejemplar del gobierno militar, viviendo en lo alto del cohete. No sé fue de allí por
que el Coronel lo sacaba todos los dias a volar para que cazara. Supuse que seria la solución ideal para para aullentar a los pájaros cuando llegara el momento de partir.

Otra cosa que me dijo hasta en tres ocasiones fué que no me fiara de aquel tipo de la fábrica, que cuando tuvo un accidente no fué el mismo y hacia cosas muy raras. No le hice mucho caso por que suponia que estaban enfadados, pero me lo repitio tres veces.
Me dirigi a la otra zona ver el ala voladora de Hans y el dirigible.
Viaje a las estrellas
La zona se comprendia de un muro exterior en forma anillo de hormigón y otro interno de acero elevado sobre el suelo y sostenido por varias vigas desde el muro de hormigón. El anillo interno tenia unas gruas acopladas en unos railes, y serviria para dar vueltas circulares a prototipos de naves para su experimentación, análisis e investigación.
En el centro se disponia una rampa de lanzamiento inclinada y mirando al cielo. El prototipo del ala de Hans parecia estar preparado para partir en la rampa.
A mi izquierda pude ver la cabina de control y análisis de todo el anillo, y a mi derecha el dirigible estacionado sobre una torre a la que se accedia mediante una escaleras rectangulares.
Varios cohetes semidesmontados y otros materiales estaban diseminados por la zona.


Me dirigí al dirigible para ver su interior y analizar la situación, pero la puerta estaba cerrada. La cantidad de pájaros sobrevolando alrededor del dirijible se contaba por centenares.
Bajé y le pregunté por el funcionamiento del dirigible al Coronel. Me dió la llave de la puerta para acceder al interior.

Volví a subir y abrí la puerta. Lo único que habia para ponerlo en marcha era una palanca en el suelo, pero el dirigible no parecia responder cuando la accionaba.
Bajé a ver si en la cabina de control de la zona encontraba la solución al problema. Justo antes de subir el Coronel me alcanzó.

Aproveché antes de subir a la cabina, en preguntarle por que no despegaba el dirigible. y me contestó con una contraoferta.
En los 30 minutos que llevaba despejado y viendo que yo estaba por la zona y era desenvuelta, se le ocurrió una gran idea.
Era una ocasión especial esta pensó. Todavía estoy a tiempo de cumplir mi sueño pensó. Todavía puedo o tengo la posibilidad de viajar a las estrellas pensó.

Me propuso decirme como hacer funcionar el dirigible si a cambio yo le ayudaba desde la sala de control a hacer despegar el ala de Hans y mandarlo al espacio. Me pareció buena idea, yo no tenia nada que perder y creo que le hacia un favor. Así que acepté y subí a la cabina haber si podiar hacer despegar el ala.


Cuando entré en la cabina enseguida localicé el panel de control, lo analicé durante 20 minutos y creo que conseguí saber como funciona.
Habia una llave Voralberg a mi izquierda que la inserté en la cerradura de al lado, con lo que la consola parecia que se desbloqueó. Con la palanca general a mi derecha suministré la energia a la consola, pero este parecia no responder. Tuve que quitar una pequeña tapa de la consola para conectar dos cables que estaban sueltos. Volví a accionar la palanca un panel de información se desplegó.

Debajo del anillo interior habia otro habitáculo para las pruebas en un espacio simulado, y una grua estaba justamente encima. Con el botón de la izquiera se activó la grua y elevó el habitáculo.
Ahora necesitaba confimar, con el segundo botón de la derecha, que el analisis de sangre del astronauta era óptimo para lanzarlo al espacio. Para esto habia un recipiente vacio a mi derecha que se introducia en la consola en una pequeña centrifugadora. Necesitaba una muestra de sangre del coronel, con lo que saqué el recipiente y se lo llevé al Coronel para que echara unas gotas, antes de eso tuve que volver a bajar la grua.
Volví a la consola e introduje el recipiente con la sangre del Coronel. Al darle al botón me denegó la autorización por que la tasa de alcohol era elevada, y la muestra se destruyó. Se me ocurrió probar con mi sangre por que gozaba de buena salud, y el análisis fué admitido.
Volví a subir la grua y usé el tercer botón para realizar la prueba final de que el astronauta estaba en condiciones. La grua empezó a girar muy rápido sobre el anillo dando una vuelta y media al anillo para posicionarse justo para que el astronauta accediera al centro del anillo por un puente.
Pulsé el último botón y unas escaleras mecánicas elevó al Coronel hasta la cabina. Al pulsar nuevamente el botón la secuencia de despegue se inicializó.


Estaba tan cocentrada en el trabajo que se me olvidó preguntar al Coronel por la solución al dirigible. Antes de despegar conseguí preguntarle, pero las interferencias eran altas y no entendí lo que me dijo: mani..
El Coronel voló al espacio y me quedé sin saber la solución.

Bajé algo desesperada de la cabina y pude ver un objeto rojo en el suelo que antes no estaba. Era una manivela, y el Coronel la tiró antes de despegar.
Viendo que no servia para nada en la cabina del dirigible me fuí a la otra zona y subí las escaleras rectangulares a lo alto del cohete, sabiendo que allí se encontraba un águila y podia ser la solución.

En lo alto pude ver al águila en el interior del cohete, parecia saludarme.
Un altavoz estaba instalado aquí, e inserte la manivela con resultado positivo. La accioné y el altavoz reprodujo un sonido que era la orden para que el águila atacara.
No tardó el Aguila Imperial en lanzarse contra los pájaros del dirigible.


Estaba bastante lejos y no pude ver la acción desde primera fila, pero al cabo de un minuto auyentó a todos los pajaros llevándose a un par de ellos por delante.
Entré al dirigible y esta vez la palanca respondió, dando un paseo increible por aire.
Hotel Kronsky
Al cabo de dos horas el dirigible empezó a descender, localizando aquella pequeña estación termal apartada de todo lugar.
Habia un gran mar medio seco o con la marea baja con vastas extensiones de alguna especie de arena blanca, y la pequeña estación se encontraba en sus orillas. Pude ver dos barcos encallados y abandonados sobre el nivel del mar.
Una via del tren era la única via de acceso por tierra. Todo parecia muy blanco y armonioso.

El atraque fué muy delicado y preciso, dando aun más si cabe, confianza en los proyectos de Hans. En ese momento pensé en el Coronel e imaginé que le iria muy bien, no preocupándome más por él


No sabia muy bien que estaba haciendo aquí. Me encontraba a cientos de kilometros de mi tren. Por momentos pensaba que me estaba desviando hacia el subrrealismo: venir hasta aquí para buscar a una cantante famosa que ni siquiera sabia si estaba con certeza, y en el caso de que estuviera: venirle con un cuento de hadas para que cantase en una fábrica abandonada, empezaba a dudar incluso de que fuera profesional en mi trabajo.
Por otra parte pensaba que no habia elección, que debo seguir el curso de los acontecimientos. Lo que hacia que siguiera adelante con total conviccion era que estaba viviendo una aventura apasionante, pero estaba asustada.

Al salir del dirigible me llamó mi jefe dándome un ultimátum. La situación empezaba a ser insostenible para él, y estaba poniendo en riesgo a todo el bufete. Sus palabras fueron amenazantes. Pero la verdad es que no me preocupé demasiado, seria por el gran ambiente calmante de esta estación termal, o una fuente muy bonita que tenia enfrente.

Estaba en el acceso al interior del hotel, dentro de un pequeño jardin. Afuera solo habia una pequeña parada de tren y, una mÁquina para dar cuerda a mi locomotora. Al verla me entró una gran sensación de alivio, parecia que iba por el camino correcto.
El edificio y los exteriores eran completamente de mármol y piedra blanca, las esculturas y los relieves se dejaban ver en todos lados.

Entré por la puerta a la sala de recepción. Era bastante pequeñita y acogedora, diseñada para pocos clientes. Estatuas, cuadros, adornos, dibujos, cubrian por completo cada palmo del interior, todo muy bien organizado, no daba sensación de estar cargado. Lo que si se apreciaba era el paso de los tiempos y de no disponer presupuesto para reformas. El mobiliario era muy exclusivo y caro.


Hablé con el recepcionista, que al parecer, era el único encargado del hotel, se ocupaba de recepción, de la limpieza y de hacer de director.
Le dije que era totalmente imprescindible y necesario hablar con Helena Romanski, pero dijo que no podia, basándose que que para hablar con algún cliente necesitaba cita previa o por lo menos haber avisado. No hubo forma de que cambiara de paracer. Me informó incluso que no intentara colarme por ningún sitio por que este hotel tenia una gran seguridad. Por momentos la
conversación se ponia fea, diciéndome que me largara, pero por otra parte mantenia las posturas que le confiere a un recepcionista. También me dijo que sacara el dirigible de su jardín.

Se comportaba como un terco la verdad, incluso en un lugar tan exclusivo como este, en el que podian pasar meses sin que entrara nadie por recepción.
Ni siquiera me afirmó que Helena estuviera aquí, y tampoco hizo por recordar nada de Hans Voralberg.

Investigué un poco la habitación, y una puerta con cerradura automática bloqueaba el acceso. Otra puerta al lado de madera daba a alguna sala.
Salí fuera para pensar sin que se me ocurriera nada en concreto. Decidí volver a entrar y ser más pesada.
Nada que no habia forma con este señor, que testarudo. Me quedé un rato adentro enfadada y pensando.

Él, esta vez, en vez de vigilarme constantemente, se puso a ver el futbol. Poco a poco empece a observar, que le gustaba mucho el futbol y no apartaba la vista de la tele.
Me acerque a la puerta metálica andando de una forma natural y la empujé, estaba cerrada, pero él seguia sin apartar la vista del televisor.
Aproveché para entrar por la puerta de madera, y esta estaba abierta.
Era un pequeño almacén de productos de limpieza, y parecia que no se percataba de mi intrusión, asi que miré algo más a fondo llevándome un bote de detergente no se muy bien para qué.

Salí a recepcion y ni se enteró. Volvi a salir al jardin para pensar.
Viendo que le salian chorros a la fuente que caian al estanque, y viendo que él era el único empleado y se ocupaba de la limpieza, se me ocurrió un plan.
Vacié todo el bote de detergente en el estanque de la fuente, y al cabo de 5 minutos, se formó muchísima espuma que empezaba a sobresalir por los bordes, poniendo el suelo perdido. Ahora necesitaba que el recepcionista lo viera y, con suerte, que se distrayera limpiando la fuente.

Volví a entrar, y el, confiado de la seguridad del hotel no apartaba la vista de la televisión. Antes de llamarle necesitaba ver que viera por él mismo el estropicio que se estaba armando fuera. Lo suyo seria que lo viera sin que yo le dijera nada.
Abrí la gran cortina que daba al jardin, viéndose claramente el estropicio.

Llamé al timbre para que me atendiera. Al darse la vuelta y acercarse, se dió cuenta de la que se habia liado en la fuente. No me hizo ni caso, se fué rapidamente a limpiar aquello, dejando el mostrador de recepción a mi merced.
Que iba a hacer el pobre hombre si estaba solo, debia limpiar aquello cuanto antes por los clientes, confiando una vez más en que yo no me colaria dentro de la barra. Quizás lo hizo sin pensarselo dos veces y sin advertirme para hacerme creer que no tenia ninguna posibilidad de entrar, quizas sea un farol.


Me colé dentro del mostrador y vi el libro de registro, lo leí detenidamente.
Primero me llamo la atención que Hans Voralberg se habia hospedado aquí hace 20 años. Helena Romanski tambien se hospedaba aquí.
Mirando las fechas de entrada, observé que se hospedó tres meses después que Hans, ambas estancias seguian activas, por lo tanto y si esto no miente: ambos se encontraban aquí. Apunté el código de la puerta de ambos.

Aprovechando que al recepcionista le quedaba mucho trabajo, cogi y lei un folleto del hotel.
Este hotel se llamaba: Hotel Kronsky, y formaba parte de una cadena hotelera de lujo que disponia de un hotel en cada capital de cada pais europeo. En una de sus páginas habia una lista de todos los nombres de todos los hoteles de cada pais. En la linea del hotel de francia habia marcado el número de telefono del hotel que habia sido apuntado por alguien, me guardé
este prospecto para llevar el número encima por si acaso.

Localizacé un botón rojo debajo del mostrador que pulsé, el cierre automático de la puerta se abrió.
Al recepcionista por su parte le quedaba mucho trabajo aún.
Encuentro con Helena
Por fin estaba dentro y sabia que Helena estaba aquí.
La puerta comunicaba directamente con la sauna, a mi izquiera estaba la sala general de estar que servia de restaurate y de bar, ambas tenia forma rectangular. Al fondo de la sauna el pasillo de las habitaciones.

Me dí un paseo por la sauna. Se componia de tres piscinas y un pasillo que llegaba al fondo cruzando por el medio, y con otro pequeño a uno de sus lados. En el pequeño pasillo habia una pequeña bañera en la que cabian 4 personas, y en la que el agua se podia calentar rápidamente, al fondo del mismo una manivela para calentar el agua.

Una de las piscinas era la general y la mas abierta al espacio, estaba destinada para moverse más; las otras eran de reposo.
Las paredes y estátuas blancas, junto con el color marrón anaranjado de las columnas y el agua, formaban un gran aspecto cromático y relajante en este lugar. Un gran techo de cristales de varios colores con forma de mosaico terminaban por rematar este lugar. Lo único que se oia era el agua


Al fondo a la derecha habia una puerta cerrada, que seguramente formara parte de las saunas como vestuario.
Atravesé la sauna y llegué al pasillo de las habitaciones. Al fondo habia un carro con varios objetos de restaurante. Cogí una copa y me la guardé.

Pensé en que seria la más grande de las intromisiones entrar en las habitaciones. Debia encontrar otro modo de ver a Helena o Hans.

Me dirigí al restaurante. Al entrar me sorprendió un poco varias sillas mal colocadas o incluso tiradas, este lugar aunque activo, estaba muy abandonado, esperando a que los últimos clientes se fueran para cerrar y desaparecer. En el libro de registro habia visto que sólo quedaban varios
clientes.
Pero me llamó más la atención, un autómata al lado de la barra del bar que incorporaba una silla de ruedas y tenia ruedas en lugar de piés, en total 4 ruedas.
Su aspecto parecia desgastado, y al contrario que Oscar, este no estaba pintado de colores, era metalico gris pero oxidado en casi todas sus partes. Era cosciente de mi presencia. Fuí a preguntarle haber si podia responderme.
Decia ser el cuidador de la señora Helena Romanski, y me dijo que a esta hora se encontraba dando un paseo por la pasarela del exterior junto al lago, y que él no la acompañaba por que en esa orilla del mar se formaban grandes tormentas de arena y de sal que lo tenian bastante dañado y evitaba en todo lo posible salir; que si queria que fuera a visitarla, que le
gustaban las visitas.
Su capacidad de lenguaje era equiparable a la de Oscar, y pensé en que era otra obra magnifica de Hans.
Le pregunté por Hans y omitio pronunciar ese nombre y cualquier cosa referente a él, la señora se lo habia prohibido por motivos de nostalgia.
Le agradecí al autómata toda la información prestada y me dispuse a buscarla en el exterior.

En el mismo restaurante se encontraba la puerta que conducia a la pasarela.La puerta estaba cerrada pero habia una consola al lado para introducir un código de 4 digitos para supuestamente abrirla. Probé con el de Helena y el de Hans que habia encontrado y apuntado del libro de registro pero no funcionaban. El autómata por su parte no estaba programado para recordar códigos, eran códigos exclusivamente para las personas.


Sin saber que hacer me di una vuelta por la zona. Ahora habia dos personas jugando con el tablero de ajedrez de la sauna, decidí preguntarles, pero su concentración era tal que hacian caso omiso a mis preguntas o no se enteraban.
Intenté llamar su atención girando la manivela y calentando el agua de la bañera, pero nada.
Siguiendo mi vuelta vi que la puerta de los vestuarios estaba abierta, y dentro en el suelo habia un papel. En él habia escrito un código de 4 digitos que parecia ser el provisional en este momento. Lo utilicé en la consola y la puerta se abrió.

Habia colgadas varias máscaras antiguas al lado de la salida, me ♥♥♥♥ una recordando las dañinas tormentas de arena y de sal que habia fuera, el sonido de las tormentas desde aqui se escuchaba con miedo.

Al salir vi las terrazas del hotel rodeándolo por este lado, y una gran pasarela de mas de 100 metros que se adentraba en el mar. Estaba casi invadida por los vientos de sal, apenas se veia el marrón de la madera.
La marea del mar en esta fecha era muy baja al parecer, y el nivel del agua se situaba a los tres cuartos de la pasarela. Unos barcos estaban encallados. Halla agua no halla marea: el paisaje era precioso.
La tormenta de arena parecia más peligrosa desde dentro, aquí afuera casi que ni molestaba; de todas formas no me quité la máscara por precaución


Atravesé la pasarela, y a medio camino pude ver a la señora Romanski en el final sentada en un mirador con techo, disfrutando de su paseo y las vistas.
Me acerque a ella, y de la forma más delicada posible me presente y le dije que la estaba buscando por un asunto delicado.
Mi inpertinencia casi me cuesta cara si no llega a ser por que le pronuncié el nombre de Frank Malkovich. Dije que más o menos era pariente mia y que fué el el que me dijo donde se encontraba. Me salve por los pelos.

Justo cuando iba a contarle el asunto irrumpió Felix furioso, el recepcionista. Pidió disculpas a la señora y le dijo que habia entrado aqui por la fuerza, y que ahora mismo me pondria de patitas en la calle. Helena dijo que no, que era su amiga. Felix volvió a insistir de que le estaba
mintiendo, pero ella se puso furiosas y le dijo a Felix que ni una palabra más y que se fuera. Felix se disculpó y nos dejó.

Helena me pidió que llamara a su autómata para ir dentro y hablar con más calma, para esto debia llamarlo con una campana que se disponia en varios barrotes de metal por la pasarela. Tuve que coger la campana que habia al final y colocarla en el barrote más cercano al restaurante para que el cuidador autómata la oyera. A un así no la oia o se hacia el sordo, tuve
que ir a llamarle la atención personalmente para que el cuidador autómata fuera y recogiera a la señora.
El cuidador autómata me contó que el aire le estaba haciendo mucho daño y no se atrevia a salir. Le ofrecí dejarle mi máscara de aire y accedió, con lo que fué a recoger a Helena.


Blue Helena
Mientras esperaba me llamó mi madre preguntándome como me habia ido la busqueda de Helena; le estuve muy agradecida diciendo que la habia encontrado. El tema derivó en el trabajo, y me dijo que lo mandara todo a tomar viento y mintiera a mi jefe diciendo que Hans Voralberg habia muerto o algo parecido; le dije que por favor no se metiera por medio, que
independientemente del trabajo, queria encontrarlo. Me despedí de ella.

Por fin vino Helena, y por fin podia conversar con ella tranquílamente, y comentarle mi situación; yo estaba dentro de la barra y ella por fuera.
Le conté sin comunicarle mi problema que un fiel dévoto suyo, Borodine, deseaba verla y escucharle cantar fervientemente en su fábrica, que era su único deseo. También le conté que Frank Malkovitch le mandaba recuerdos amistosos. Del señor Borodine le conté que se conocieron cuando cantó en su fábrica.
Al oir estas dos cosas resucitó su alegria de personas que la conocian y se acordaban de ella, y que le gustaria complacer al señor Borodine cantando para él, pero que le era imposible, era demasiado tarde, no, era posible y no habia nada más que hablar, era un disparate sin sentido.
Le pregunté si conocia a Hans Voralberg y me dijo que lo conocia demasiado bien, que incluso le amó.
Le conté que mi misión principal era encontrarlo, y que todo el asunto de que cantara en Komkolzgral era una submisión que debia de hacer para proseguir con su busqueda.

Cuando le dije todo esto deseó ir a cantar, a lo mejor fué por ayudarme a encontrarlo; queria que lo encontrara.
Pero cuando le dije que si no cantaba no podia seguir mi viaje en el tren a cuerda, creacion de Hans Voraberg, intentó ella misma buscar una solución, diciéndome que era imposible, y que la única posibilidad podria estar en un brebaje que le preparó un camarero de un hotel de esta misma cadena hotelera en Paris, que esa noche la voz le pasó factura y no podia cantar, pero el brebaje que se le preparó aquel camarero llamado Georges le despejó totalmente la garganta para cantar una de sus mejores composiciones.
Desgraciadamente esa receta no se la comunicó a nadie y se la guardó para él, y de esto hace ya muchos años.
También le hablé de que un automáta estaria acompañandole tocando el organo. Compartimos una charla sobre nuestros autómatas y deseó conocer a Oscar

Parecia como que la señora conocia de este tren, y sabia que Hans lo esperaba, y queria que el tren llegara. Todo pasaba por fabricar esta receta, y tenia un bar al lado con todos los ingredientes. Intenté localizar a Georges, el camarero retirado, llamando al hotel de Paris, justamente era el número que habia apuntado en el prospecto.
Me pasaron con el bar, y me comunicaron que Georges se habia retirado hace muchos años, pero que dejó apuntadas todas sus recetas a disposicion del restaurante del hotel, el problema era que eran cientos de nombres y debia especificar más. Me nombró una cuantas a modos de ejemplo, y la cuarta que me nombró, Blue Helena, me sonó muy familiar. Supuse que se trataba de esta. Me comunicó la receta por teléfono y agradecí haber tenido tanta suerte.

La receta era la siguiente: una medida de vodka, gurayao azul, hielo, limón y miel acacia liquida, todo mezclado y servido.
En el bar solo habia Gurayao azul y hielo. El vodka lo llevaba encima, con lo que lo inserté en la máquina suministradora. En un armario debajo de la barra encontré un limón y miel. Sin embargo la miel estaba cristalizada y la tuve que calentar en la bañera termal de la sauna. Coloqué la miel y el limón en su lugar correspodiente, ya lo tenia todo preparado.
Para suministrar las bebidas correctas recogi una pequeña nota que habia entre los tubitos de los dispensadores. En ella explicaba la tecla exacta de cada bebida: para echar una medida de vodka y curayao azul: con la palanca a la izquierda pulsar la segunda tecla y con la palanca a la
derecha pulsar la tercera tecla.

Cuando se bebió el coctel parecia que habia recuperado su voz, pero al momento lo dejó por que habia notado que no era perfecta y por que no se creia que estuviera cantando. Intentamos animarla pero era tan profesional que no podia cantar si no lo hacia perfecto, tenia miedo, cosas de cantantes supuse.

Tuve que ponerle la copa de cristal encima de la barra para que motivarle a romperla con su voz y así estar convencida. La copa se rompió.
Se alegró tantisimo que enseguida fué a prepararse para el viaje. Se alegró incluso más que yo.

Mientras esperaba en el dirigible me llamó Olivia. La conversación parecia ser la misma de siempre: no le importaba lo que le decia o iba con segundas, pero esta vez, se le notaba muy preocupada. Sabia que tenia un problema y le ppregunté y, afuerza de insistir, me contó lo que le pasaba, se habia acostado con Dan.
Dijo llorando estar muy arrepentida, y que no sabe como sucedió tal cosa.Me dolió mucho, pero supongo que agradecí que me lo contara. Y a decir verdad: mi cabeza estaba en otro sitio. Siento que sea así pero, mi cabeza no estaba para estas cosas. Me lo tomé con calma para pensarlo con paciencia cuando tuviera una ocasión.
Concierto de ópera
Helena y yo nos pasamos todo el viaje conversando. Yo tenia mucha labia y ella escuchaba y hablaba encantada; nos hicimos amigas. Las comodidades del dirigible se contaban por cero, pero en vez de ver el lado malo: nos reimos de aquello y disfrutamos de las vistas y del autómata mudo, esto no era un coche.

Atravesamos el cosmódromo mientras le contaba mi aventura por él y del Coronel en la estrellas. Conseguí hacerla reir y nuevamente agradeció ver este lugar.

La sorpresa de Borodine resultó ser algo mecánica, seguramente debido a sus nervios paralizantes y su estado de salud.
Borodine lo tenia todo listo para comenzar. Cuando Helena estuvo preparada empezó la función.

El ambiente logrado y el sonido de los organos fué realmente brillante.
Helena disfrutaba de una buena voz y también fue magistral. Esta obra fué algo especial, que hacia que te olvidaras de todo, y mi aficion por la música clásica floreció. Este lugar lúgubre se tranformó. Incluso los autómatas mineros se activaron para acercase a contemplar.

Justo antes de que Helena terminara de cantar, una gran enrejado circular descendió muy deprisa callendo sobre el suelo. El golpe contra el suelo fué tan fuerte que toda música se detudo, proclamándose un silencio siniestro.
Las luces que iluminaban la obra se apagaron, y solo quedaban las de emergencia.

Por un un segundo pensé en que se trataba parte de la obra, pero viendo el rostro de Helena supe que estaba atrapada. Boromir la habia encarcelado para tenerla para él por siempre.

Fuí rapidamente a la cabina de Boromir pero este habia cerrado la puerta. me advirtió de su traición y me dijo que me fuera mientras aun estaba a tiempo, que no tenia otra posibilidad.
Este hombre estaba loco y me arrepentí en no haber tomado otras medidas o seguridades previstas.

Fuí a calmar a Helena, diciéndole que allí estaba yo para ayudarla. Al volver a ver su rostro y su cara de desesperación, saqué fuerzas extras no sé muy bien de donde, para cortar el candado pesado con la cizalla.
Conseguí cortarlo al mismo tiempo que la cicalla se dobló dejando de ser útil, pero habia abierto la puerta, y con suerte Boromir no tenia previsto esto o no le habia dado tiempo a preverlo, confiando en sus planes.
Rápidamente quité las manos al músico usando el destornillador.


Borodine parecia no salir de la fábrica ni dar señales de vida, aun así iba armada con el destornillador e iria a muerte contra él.
Borodine tenia muchos planes maléficos, pero estaba solo, los autómatas no los controlaba, eso pude pensar mientras llegabamos a la puerta de salida, la puerta acorazada que habia en la sala principal. Con el panel de la izquierda pude abrirla, y Borodine ni siquiera la cerró a cal y canto.
Helena salió al exterior y justo cuando iba a salir yo, unos barrotes se elevaron del suelo impidiéndome salir.
Borodine empezó a reirse diciéndome que no tenia ninguna posibilidad y que Helena no escaparia. Le di las manos a Helena y le dije que subiera al vagon y le diera las manos a Oscar, y que se preparara para salir.

Decidi atravesar las galerias para salir por el ascensor que llegaba a la superficie. Borodine por los altavoces no paraba de reirse.
Cuando bajé a las galerias un explosión detrás mia dejó inutilizado el ascensor. Corrí rápido hasta el montacargas de salida, cuando llegué estaba subido. Le di a la palanca y bajó, pero en el suelo habia un despertador. Me di cuenta rápido que era una bomba y en un gran impulso corri al interior de la galeria. La explosión fue muy fuerte, dejando inutil el otro ascensor, por suerte la galeria resistia. Esto parecia ser la prevision de Boromir para cuando intentara escapar. Si esta era su única previsión, no era muy espavilado.

A pesar de la polvoreda me acerqué haber si podia subir, descubriendo para mi suerte que la explosión habia retirado la reja de un conducto de ventilación. Por allí pude salir sin grandes esfuerzo al exterior.
Corrí rápido hacia el vagón y vi que Helena esperaba y se encontraba bien, diciéndome que Oscar estaba en la locomotora. Rápidamente fuí a ver a Oscar, y me dijo que la locomotora estaba preparada, así que le di la orden de partir pero, me dijo que Helena Romanski no tenia billete. Solo tuve que decirle: ¡Oscar¡ para que rectificara, el autómata rectificó e hizo una
excepción. Una excepción quizás prevista por Hans.

Justo antes de que la locomotora empezara a funcionar le salieron unos barrotes entre las piernas a la figura de la via del tren de salida, impidiéndonos salir. Parece que Borodine tenia cierto control sobre su cabina.

Dan me llamó en ese momento, preguntándome como estaba, diciéndome que me hechaba de menos y que me seguia esperando. Le conté con alegria todo lo que estaba viviendo para cambiar de tema preguntandole que habia hablado con olivia. Me dijo lo que pasó asumiendo que no le perdonaria y que fué debil.
A mi todo esto no me importaba y se lo hice saber. Todo esto que estaba viviendo resultaba ser mucho más importante para mi. Le calme diciendo que posiblemente la culpa no fuera suya. Colgué haciéndole saber que este tema se quedaba aparcado para mi.
Quizas no me apoyaste lo necesario en mi aventura, quizas estuve demasiado lejos de ti...

En el esquema que me encontré en el interior de la figura, en la que se dibujaba una figura de estas, se describian los barrotes, y tambien se describia, marcado como importante en rojo, un golpe fuerte o fuerte golpe que debia de realizarse en uno de sus piés, pensé en poner dinamita o algo parecido.
Me acordé de una caja de explosivos al lado del montacargas de la mina. Miré y la tapadera estaba sacada gracias a la explosion del montacargas. Miré en su interior y habia varios detonadores por reloj con la dinamina preparada.

Le dije a Oscar que estuviera preparado cuando explorara la dinamita que iba a poner en el pié de la figura, que estuviera preparado para salir en el mejor momento que él considerara oportuno.
Coloqué la dinamina justo donde indicaba el dibujo con un minuto en el contador y regresé al tren.
Oscar realizó un gran maniobra mientras la figura se desmoronaba, y el tren escapo sin ser dañado, armándole un estropicio en la fábrica de Borodine, algo es algo, con eso le quedará un recuerdo de su demencia.
Hans Voralberg
La próxima parada del tren fué en Aralbal, justo en la estación termal. Fué algo más largo que en globo.
La Señora Romanski estaba algo mareada y se fué a descansar, me agradeció todo aquello y se despidió, parecia tener algo de prisa y la despedida fué rápida y sin palabras.

Oscar se bajó del tren y se quedó mirando el horizonte cerca de la máquina de dar cuerda al tren, esperándome.
No tuve tiempo de hablar con él sobre todo lo sucedido en la fábrica, así que antes de partir quise hablar con él.
Por primera vez se bajó del tren para estirar las piernas, a pesar de que las condiciones climatológicas no eran las adecuadas.
Parecia cambiado, pero seguia siendo el mismo, incluso no me pidio el billete en esta ocasión.


Parecia que el viaje estaba llegando a su fin y estabamos listos para seguir. Le hice una despedida adelantada, diciendo que cuando encontrara a Hans volveria a New York; me dijo que quizás esté más cerca de lo que imaginabamos. Fué una gran conversación y le dije que siempre me acordaré de él, dispuesta a seguir con mi camino.

Le di cuerda al tren y le dije a Oscar que se preparara. Justo en ese momento apareció Felix, el recepcionista del hotel, informándome de que habian dejado un paquete a mi nombre en recepción justo ahora mismo, pero que estaba viendo el futbol y no de dió cuenta de quien fué; que extraño.
Agradecí a Felix la información sorprendida.

En recepción vi una caja abierta. En su interior con mucha espuma de embalaje... un mamut... un muñeco de mamut... un muñeco autómata de mamut...
Fué como una iluminación en el corazón, fué... muchos pensamientos positivos recorrieron mi cabeza. Fué un regalo de alguien... un regalo quizás a mi dedicación y determinación.

En ese momento me llamó mi jefe diciendo que ya no podia más, que era una incompetente, que todo esto no quedará así. Aún así me dio 24 horas para cerrar el asunto.
Escusas? ninguna: tengo que dejarle que estoy llegando a mi destino.

Cuando colgué sonó el teléfono de recepción. Felix me informó que la Señora Helena queria verme en el restaurante. Agradecí el feliz el aviso.

Helena se encontraba mirando al exterior pensativa. Me volvió a agredecer toda esta aventura, desde cierto modo la habia resucitado, igual que Hans Voralberg cuando estuvo aquí.
Las buenas emociones llegan un momento en que se acaban, de una forma u otra todo termina por acabar. Quedándose el vacio y la soledad.
Yo la habia rescatado de esa soledad, y Hans igual.
Su agrademiento pronto se convirtió en contarme más cosas sobre Hans, para luego decirme que el tiempo fuera era muy bueno y habia llegado un avión acuatico de correos afuera en la pasarela, indirectamente me invitó a darme un paseo por allí. Su autómata lo mismo: indirectamente me invitó a dar un paseo.
Me despedí de Helena y una vez más me dió las gracias.

A Salir un anciano se sentaba en el banco.
Era Hans Voralberg. Habia encontrado a Hans Voralberg o, Hans Voralberg me habia encontrado a mi.

Mi misión era que firmara aquellos documentos de venta. Por inercia le empecé a contarle por que lo buscaba, pero a cada motivo que le daba de como habia llegado hasta aquí, primero él hacia una pregunta.
Con su primera pregunta le trasmití que su hermana, Anna Voralberg, estaba de acuerdo con la venta de la fábrica.
En su segunda pregunta le transmiti que su hermana no pudo venir por que habia fallecido.
En su tercera pregunta que yo la sustituia en el viaje, y pasé por todo lo que ella debiera haber pasado.

Esto no habia hecho nada más que empezar, el tren debia continuar su camino hasta Siberia. Ahora le tocaba hacerlo a él, solo, su hermana no pudo.

Un plan que organizó hace 60 años para que el tren llegara después de sesenta años. Y aquí estaba yo, sustituyendo completamente a su hermana, llevando a cabo este plan.

El fin de todo esto no lo sabia, pero sabia que el fin era algo mucho más que una aventura. Una aventura perfecta, una aventura visionaria, una aventura real hasta el más mínimo detalle, otra cosa diferente era totalmente imposible.

La firma de los papeles no supuso niguna complicación, quizás por agradecimiento y respeto hacia mi, quizas lo tenia previsto.

En ese momento me llamó mi jefe, diciendo que mandaba a otro agente para que se hiciera cargo. Le comuniqué la noticia; se le acabaron todas las penas en una milésima de segundo. Era perfecta, y era la mejor abogada. Me dijo que regresara cuanto antes a Nueva York con los documentos, y se despidió hasta mañana.

Hans Voralberg me invitó a que le acompañara. Le dije que todo esto habia sido una experiencia inigualable y que le daba las gracias por todo, pero que mi misión se habia terminado y debia regresar a nueva York.

Claro Nueva York... La aventura... que tonteria...

Sus palabras me llegaron hasta lo más profundo de mi ser, en cierta parte por que las dijo de una forma comprensiva; me comprendia, y me respetaba.

Mi mecanismo de lo que se supone que era una sociedad avanzada me hizo despedirme de él.

Hans Voralberg se levantó y se marchó con su tren.

El avion que estaba en la pasarela iba hacia New York.


Quizas Hans era capaz de cambiar el rumbo de la historia. La cuestion es, que en el último momento, antes de subir al avión, aquel mecanismo se desactivó por completo, corriendo hacia el tren todo lo rápido que pude para cogerlo en el último segundo.

FIN
4 Comments
IkiRuKLA 6 Mar, 2019 @ 11:10am 
Pedazo de guía. Gracias.:balloon:
Sahra Wagenknecht 21 Apr, 2017 @ 2:04pm 
Would love to read ithis in english ;)
Dani 26 Aug, 2014 @ 10:50am 
Muy buena guía. ¡Y muchas gracias por publicarla!
Core 2 Aug, 2014 @ 5:34am 
Un juego increíble, se ha convertido en una de mis aventuras gráficas favoritas. La guía es muy buena, en momentos de atasco me ha sido de gran ayuda. Gracias por la aportación. :squirtyay: