Tengo una imagen difusa, pero tan aplastante como la fuerza de la gravedad. Tengo 10 años y voy un sábado en la noche en una buseta con mi papá. En la radio están los locutores debatiendo sí en Kuwait se encenderá la tercera guerra mundial, sus voces son lineales, anónimas, fantasmales. Eso me emociona y me da miedo a la vez. Hablan de Sadam Husein, y a él ya lo distingo, sin saber desde cuando, como un hombre con bigote, vestido de militar con un mashadah blanco y negro en la cabeza. La siguiente referencia que hace mi mente de Husein, es esa fotografía de hace casi una década, donde está cayendo su estatua como halada por una cuerda. Tengo claro, que detrás de una fotografía hay muchas historias no contadas, y lo que hace Muhsin Al-Ramli en Los Jardines del Presidente es contar la historia de esas gentes que no salieron en la foto.
Di con este libro, porque como adicta a la Segunda Guerra Mundial sentí la necesidad de leer sobre otros conflictos. No conocía a Muhsin Al-Ramli, ni he visto otro de sus títulos, “cosa rara” pienso yo, al ver que además de tener muchos libros en español, vive en España desde 1995 y es hermano del también escritor Hassan Mutlak, quien ha sido llamado el Lorca Iraquí, y que fue ahorcado por el régimen de Sadam Husein en 1990 por su participación en un intento de golpe de estado.
En Los Jardines del Presidente, Muhsin Al-Ramli narra la historia de violencia en Iraq, que está como en una isla, todo está hacia adentro, porque me pregunto ¿de qué nos enteramos en occidente?. A Muhsin Al-Ramli le interesa abrir su país y si bien enfatiza en la violencia de Sadam Husein, también muestra como los habitantes, la gente de a pie ha vivido la guerra desde la guerra de Palestina. Y hay que imaginarse un país abierto, un país desnudo, ya que el autor origina su historia desde la ruralidad de Irak, con su cultura, su sociedad, su religión. Desde luego, hay machismo, aunque no sea el foco de la historia.
…”Quien solo engendra hijas es como si no hubiera tenido nunca descendencia.”
Así, por los habitantes de Irak pasan la guerra de Palestina, La Guerra del Norte (cuando los kurdos se rebelaron contra el gobierno de Bagdad), la barbarie de Sadam, la guerra del golfo y, la invasión y derrocamiento del presidente. Y aparecen los actores armados, los enemigos, los invasores y el presidente. Entre tanto, Muhsin Al-Ramli toma partido por la gente y a partir de sus experiencias de vida construye la historia que él quiere contar. Y es que lo que le interesa no es mostrar la historia como el dato, sino como la tragedia humana, logrando así un relato emocional que no busca la conmiseración del lector.
…”En realidad, todas las guerras son, a fin de cuentas, tradicionales, en la medida en que su máximo objetivo es siempre que unas personas maten a otras”…
Es una narración de la historia reciente de Irak, que enfatiza en el periodo de gobierno de Sadam Husein, sin ser este nombrado ni una sola vez en el libro (en todo régimen hay nombres que no deben ser dichos, Colombia también tiene su innombrable). La historia se alimenta de tradiciones, personajes, historias intimas familiares, paisaje y religión. Una historia compuesta de muchas historias, donde los vehículos del argumento son tres amigos muy distintos en su forma de ser y en las posiciones que tomarían en la vida: Abdullah Kafka, el pesimista, Tarek el Asombrado e Ibrahim Quisma (Ibrahim Suerte). Ellos son amigos desde la infancia y hasta siempre, son los Hijos de la Grieta de La Tierra, y simbolizan diferentes pero inherentes rostros de Irak. Se nos cuenta de ellos desde su infancia, se nos presenta una historia de amistad. Pero Los Jardines del Presidente no empieza por el comienzo. Muhsin Al-Ramli arranca su novela con el final. A manera de lápida, este es el primer párrafo:
“En un país sin platanares, los habitantes del pueblo se despertaron con el hallazgo de nueve cajas para transportar plátanos. En cada una de ellas estaban depositados la cabeza degollada de uno de sus hijos y el documento que lo identificaba, ya que algunos rostros habían quedado totalmente desfigurados por la tortura anterior a su decapitación o por la posterior mutilación, tanto que los rasgos con que habían sido conocidos a lo largo de su truncada vida ya no eran suficientes para identificarlos.”
Desde la primera página sabes a lo que te vas a enfrentar y a lo que el autor te va a llevar, pero lo que no te imaginas es el cómo o que derroteros va a tomar. Y hay violencia, horror y crudeza, pero sin ir hasta la degeneración (o al menos eso me parece a mí, quizás en un país como Colombia la barbarie ya está dentro de lo normal, puede ser). Una novela fuerte que está alumbrada por la amistad y que pese que al final diera la impresión que sus protagonistas quieren bajarse del carro y huir del destino, la esperanza está en hacer memoria y reconocer la historia del otro, sin importar quien sea.
Con Los Jardines del Presidente, Muhsin Al-Ramli logra una historia trascendental de Irak, para mi es una novela mayúscula que descubre a este pais. Me parece que todo en la novela merece ser mencionado, pero el lograr llevar un contexto tan difícil como el Iraquí con una escritura sencilla, a un publico amplio, me parece excepcional. Definitivamente de las mejores lecturas que he tenido en los últimos tiempos, ay que leerlo.
“No entiendo cómo un ser humano puede ponerse tan contento solo porque otro ser humano cae bajo su poder y le tiene miedo y horror. Más tarde comprendí que la crueldad humana supera la bestialidad de cualquier bestia.”