Todo me recuerda a ti, ojalá no hubiéramos tenido que terminar
Arrow.
Tengo muchos defectos, pero el más fiel es este: huir del afecto, del cariño. No porque no lo quiera, sino porque me asusta. Temo tanto al daño que aprendo a irme antes de que la mano se cierre, antes de que el amor tenga tiempo de doler. Cargo la culpa como quien se va sin cerrar la puerta: sabiendo que alguien se quedará esperando.
Me pone mal, ¿sabes?, fingir que no me quiebras, que ya no espero verte.
Hay algo en mi pecho, pero eso nunca fue mío, y ahora no sé de qué forma devolvértelo, ni cómo dejar de sentirte para volver a sentirme a mí.
Porque te lo dije, oh sí, te lo dije. Sabías lo mucho que me costaba creer que a alguien, de verdad, le importaba.
Maldita sea, te lo dije,
y aun con miedo
me mostré,
y lo intenté —aún lo hago—,
porque después de todo
me miraste con amor,
me abrazaste
sin querer soltarme.
Quizás solo fui yo, cerrando los ojos para no ver que a quien mirabas no era a mí.
No entiendo muchas cosas, solo sé que no estás aquí. Tú no te quedaste, elegiste no elegirme.
Y tal vez lo más triste no es que no vuelvas o que te hayas ido, sino que aun así, sin importar todo esto, me encantaría volver a verte.
Quiero compartir todo lo que siento y no sentirme juzgado por sentirme así.
Alex.




